El Racing de Ferrol encara el tramo final de la temporada con la permanencia ya asegurada, pero sin margen para bajar los brazos. Markel Artetxe lanzó un mensaje claro al vestuario verde: quedan tres partidos, nueve puntos y un escudo que defender.
La clasificación apenas deja margen para soñar con el playoff, pero el central insiste en que el equipo debe competir por la afición, por la ciudad y por la propia dignidad profesional.Una salvación que no debe esconder la exigencia
El empate ante el Pontevedra dejó al Racing con 47 puntos, matemáticamente salvado y a siete de la zona de playoff. Sobre el papel, el curso ha quedado en tierra de nadie. Ni drama clasificatorio ni una pelea real por el ascenso. Ese territorio, tan incómodo como peligroso, es donde Artetxe quiere evitar que el equipo se desconecte.
El defensa fue directo: el Racing no puede dejarse ir. No se trata solo de sumar por sumar, sino de mantener una imagen competitiva en las tres últimas jornadas. En Ferrol, donde la grada viene de encajar el descenso de Segunda y una nueva temporada sin el impulso esperado, la palabra “profesionalidad” pesa casi tanto como cualquier resultado.
“Defendemos un escudo”
Artetxe recordó que los futbolistas no representan únicamente a un vestuario. Representan a una entidad, a una ciudad y a una afición que, incluso en los días torcidos, ha seguido empujando desde la grada. Ese mensaje conecta con una idea básica del fútbol: cuando la tabla ya no aprieta, aprieta la camiseta.
El central, llegado desde el Barakaldo, defendió que el Racing debe intentar cerrar el campeonato con pleno de puntos. Ganar los tres partidos restantes sería una forma de maquillar el sabor amargo de un curso que no ha terminado de enganchar a la parroquia verde.A Malata merece una despedida con orgulloUno de los focos está puesto en el último partido en casa, ante Osasuna Promesas.
Artetxe entiende que una victoria en A Malata sería una manera digna de despedir la temporada delante de una afición que ha vivido demasiadas curvas en los últimos meses.No arreglaría todo, claro. El fútbol no es una lavadora milagrosa: tres victorias no borran una temporada irregular. Pero sí permitirían cerrar el curso con otra sensación, con algo más de pulso competitivo y sin esa imagen de equipo que llega al final con las botas colgadas antes de tiempo.
Tres partidos para medir el carácter
La frase de Artetxe deja poco margen a interpretaciones: el Racing tiene que cumplir hasta el final. Aunque el playoff sea una quimera y la permanencia ya esté en el bolsillo, el equipo todavía se juega algo importante: credibilidad.En un club que necesita reconstruir confianza, cada partido cuenta. No solo para la clasificación, sino para calibrar qué jugadores mantienen hambre, compromiso y mentalidad competitiva cuando ya no hay una urgencia clasificatoria que empuje desde fuera.







