Camino de convertirse en una dulce condena. Hacía muchísimo tiempo que no desfilábamos cuesta arriba sonriendo, tanto que casi habíamos olvidado lo que era remontar un marcador adverso. Demasiado tiempo sin remar acompasados.
Mientras el equipo se rueda – y queda demostrado que el año pasado no era cuestión de amalgamar, sino que éramos muy inferiores a los rivales – hemos remontado dos partidos en casa.
Contra el Talavera con una dosis importante de fortuna, y ayer con justicia y merecimiento, por juego y galones. Todos en pie, todos a una. Seis de seis y la sensación de un giro radical.
Los momentos duros llegarán, indudablemente, pero este equipo – ¿hacía cuánto que dos jugadores se abrazaban tras un gol sin haber participado del mismo? – ha demostrado que, incluso en fase de composición, tiene corazón. Y eso en Ferrol gusta mucho.
Y con la primera parada de la semana fantástica solventada con nota, llega la otra cara de la moneda: la infamia de los despachos.
Porque la Real Federación Española de Fútbol no solo se ha pasado por el arco del triunfo su propia normativa, sino que lo ha elevado a la categoría de arte. Ahora resulta que jugaremos en un campo de entrenamiento porque el Madrid tiene Youth League dos días antes y, la víspera, el Eintracht femenino quiere entrenar en el Di Stéfano. Me pinchan y no sangro.
Me imagino al delegado de turno comunicando esto al Racing aguantándose la risa. Yo soy el Racing y me conecto a la web cam con las gafas de mister potato y un sombrero de lentejuelas de after party. Y sujétame el cubata.
Ganar ahí sería poético. Y lo sería porque este Racing afronta la semana con la autoestima creciente y la tranquilidad que da mejorar cada jornada. Sí, queda trabajo defensivo por hacer, pero también certezas: este equipo se crece.
Mención especial al gol de Álvaro, gol de nueve puro, y a su celebración. Más aún, emocionante ver a Antón Escobar –tras vaciarse en un gran partido– festejar feliz el gol de su rival de posición. Eso no se compra ni se entrena.
Que nos manden a un campo de entrenamiento, que inventen excusas, da igual. Este Racing ya sabe ganar cuesta arriba, y eso no lo dicta ninguna federación. Eso se siente.
Equipo.







