El club coruñés ya ha hecho oficial al centrocampista neerlandés y trabaja en más perfiles para elevar el nivel de una zona clave en su regreso a Primera
El Deportivo ya ha colocado la primera piedra de su nuevo proyecto en Primera División. Y no ha sido en cualquier zona del campo: la reconstrucción empieza por la medular, esa sala de máquinas donde se decide si un equipo manda, resiste o acaba corriendo detrás de la pelota como quien persigue el bus en Cuatro Caminos.
El primer movimiento ya tiene nombre y apellido: Teun Gijselhart. El centrocampista neerlandés llega procedente del De Graafschap y firma hasta 2030, convirtiéndose en el primer refuerzo del Dépor para su vuelta a la élite. Una apuesta joven, de recorrido y con perfil de mediocentro moderno: participación en la salida, capacidad para ganar duelos y margen de crecimiento.
El propio futbolista se mostró ilusionado tras su llegada al club coruñés. “Estoy muy contento y muy orgulloso. Tengo muchas ganas. El fútbol español encaja con mis características. Me gusta participar en la salida del balón y ganar duelos”, señaló en sus primeras palabras como blanquiazul.
Soriano mira al centro del campo
La llegada de Gijselhart no parece un movimiento aislado. Fernando Soriano quiere reforzar el centro del campo con distintos perfiles y el Deportivo ya maneja varios nombres sobre la mesa. La idea es clara: competir en Primera exige más físico, más lectura, más oficio y más piernas. En Segunda, muchas veces alcanza con dominar fases; en Primera, cualquier pérdida mal orientada se paga con intereses.
Uno de los nombres que más gusta es el de Stefan Džodić, centrocampista serbio del Almería. Tiene 21 años, contrato largo con el club andaluz y un perfil poderoso para la zona ancha. Es un futbolista con presencia, buen despliegue y capacidad para llegar al área, un tipo de jugador que encajaría en ese intento del Dépor de ganar centímetros, músculo y energía competitiva.
También aparece en el radar Manuel Ángel, conocido como ‘Mami’, centrocampista formado en La Fábrica del Real Madrid. Su salida este verano abre una ventana de oportunidad para varios clubes, y el Deportivo está atento. Se trata de un interior con buena base técnica, capaz de moverse entre líneas y de dar continuidad al juego. En otras palabras: un futbolista para que la pelota no queme cuando el rival aprieta.
El tercer nombre relacionado con la agenda coruñesa es César Palacios, también del ecosistema madridista, aunque en este caso la operación se presenta bastante más complicada. Está en la lista, sí, pero no todos los nombres que aparecen en la pizarra terminan entrando al vestuario. El mercado tiene esas cosas: muchos imanes en la nevera, pocas fichas firmadas.
Una medular con overbooking… por ahora
La fotografía actual del centro del campo blanquiazul todavía necesita revelado. José Gragera no continuará tras finalizar su cesión y regresar al Espanyol, pero el Deportivo cuenta con varios futbolistas con contrato en esa zona: Riki Rodríguez, José Ángel, Charlie Patiño, Diego Villares, Mario Soriano y el recién llegado Gijselhart.
Además, desde el Fabril empuja Noé Carrillo, que ya tuvo protagonismo en el tramo final de la temporada. Su caso será uno de esos expedientes interesantes del verano: decidir si tiene sitio real en dinámica de primer equipo o si lo mejor para su crecimiento pasa por acumular minutos en otro contexto competitivo.
No todos los nombres actuales tienen asegurada su continuidad. Charlie Patiño podría salir cedido para disponer de más minutos y José Ángel, con un año más de contrato, también tiene un futuro abierto. El centrocampista andaluz, uno de los capitanes del vestuario, perdió protagonismo en la recta final del curso y el salto a Primera obliga al club a tomar decisiones frías, de esas que duelen pero que forman parte del oficio.
Experiencia en Primera, la otra prioridad
El Deportivo sabe que no basta con talento joven. Para volver a Primera y competir de verdad, necesita futbolistas que conozcan la categoría, que no se sorprendan por el ritmo, los espacios ni la jerarquía de los rivales. Ahí está otro de los grandes objetivos de la dirección deportiva: añadir experiencia en la élite.
El problema es el de casi siempre para un recién ascendido: el mercado no regala nada. Los jugadores contrastados en Primera tienen pretendientes, salarios altos y tiempos de decisión más largos. Por eso Fernando Soriano ya ha dejado caer que algunas operaciones irán a fuego lento, quizá hasta las últimas semanas del mercado.
En la actual plantilla, no son muchos los futbolistas con experiencia en la máxima categoría. Germán Parreño, Altimira, Ferllo y Luismi ya saben lo que es jugar en Primera, aunque con distintos niveles de recorrido. En ese sentido, la posible renovación de Ximo Navarro también aportaría colmillo competitivo: el defensa acumula una amplia trayectoria en la élite y ese tipo de oficio puede valer oro en una temporada de regreso.
El Dépor busca equilibrio antes del gran salto
La hoja de ruta parece evidente: rejuvenecer, subir el nivel físico, no perder identidad con balón y añadir jugadores que conozcan la Primera División. Gijselhart es el primer paso, pero no será el último. El Deportivo está reconstruyendo su medular porque entiende que ahí se jugará buena parte de su permanencia.
En Riazor vuelve a sonar música de Primera, pero el club no quiere limitarse a bailar una canción de verano. La dirección deportiva trabaja para que el equipo tenga una columna vertebral reconocible, competitiva y con margen. El primer ladrillo ya está colocado. Ahora falta saber qué piezas llegan para completar una sala de máquinas que tendrá que funcionar desde el primer día.







