Manu Sánchez llegó a Vigo desde el Atlético de Madrid en el verano de 2023 y firmó hasta 2028. Aquella primera temporada como celeste fue sólida: 28 partidos oficiales, más de 1.890 minutos y cinco asistencias repartidas. Pero el protagonismo se le escapó en la segunda mitad del curso, y en julio de 2024 hizo las maletas rumbo al Deportivo Alavés, donde disputó 33 jornadas de Liga y un partido de Copa.
El verano siguiente, otra vez fuera. El Celta cerró con el Levante una cesión con opción de compra para la 2025/26. El club granota no la ejecutó, y Manu volvió a Balaídos sin que nadie moviera ficha por él. Sobre el papel ilusiona un regreso a un lateral que rindió como titular; el problema es que en el Ciutat de València dejó números de futbolista de peso: 37 partidos, 3.030 minutos, un gol, dos asistencias y ocho tarjetas.
No vuelve, por tanto, un jugador sin rodaje. Vuelve alguien que compitió con regularidad y que, aun así, sigue sin encontrar hueco en los planes de Claudio Giráldez.
Javi Galán y Marcos Alonso cierran el paso
La dirección deportiva ha estrechado el camino del carril izquierdo hasta dejarlo casi sin salida para Manu. El Celta recuperó este verano a Javi Galán, que firmó hasta 2028 tras su paso por el Atlético, la Real Sociedad y Osasuna. También renovó a Marcos Alonso, hasta la misma fecha, un futbolista que puede jugar de central en una defensa de tres pero que sigue siendo otra opción más para ese costado.
El mensaje es claro: en esa posición ya no queda margen. Manu ni siquiera entró en la lista de 25 jugadores para el primer amistoso de la pretemporada, el 18 de julio contra el Sporting de Braga. Tampoco estuvieron Unai Núñez, Carles Pérez ni Carlos Dotor, otros nombres que regresan de cesión y que la entidad todavía no sabe dónde colocar.
Ahí aparece de nuevo el Levante, que conoce al jugador, que ya convive con Luís Castro y que le dio continuidad la temporada pasada. Una salida conocida, sí, pero también una salida repetida.
Una solución inmediata que aplaza lo importante
Otra cesión resuelve el presente y no compromete a nadie: el Levante recupera a un lateral que ya rindió en su plantilla, Manu sigue jugando en Primera y el Celta libera una plaza en su planificación. No es un drama para ninguna de las tres partes, pero tampoco es la decisión definitiva que el club vigués lleva dos veranos posponiendo.
La clave está en las condiciones. La cesión anterior incluyó opción de compra y no terminó en traspaso. Si la fórmula que se negocia ahora repite ese guion, el problema seguirá intacto dentro de un año, con un añadido: si Manu sale cedido toda la 2026/27 y regresa al término del curso, entrará en el último año de su contrato, y el Celta tendrá cada vez menos margen para vender antes de que el jugador pueda negociar en libertad a partir de enero de 2028.
Desde su llegada, Manu ha jugado una sola temporada en Vigo y ha pasado dos lejos de Balaídos. Una tercera cesión dejaría el balance en tres de cinco cursos de contrato fuera de casa, y al Celta, otra vez, con la misma pregunta sin responder.








