OPINIÓN | Racing: Esta peli ya la he visto

Jugadores del Racing celebrando con la afición | @mijanphoto_sports

Deja vú, o della ví, o cómo se diga. Tu subconsciente adelantando a la conciencia. Sensación metafísica de haber vivido algo antes, pero sabiendo que no es así.

Ya no podemos seguir mirando hacia otro lado. Disimular suele ser mala idea.

Hemos intentado dar oportunidades, ser pacientes, apoyar. Pero esto ya no hay por dónde cogerlo. ¿Alguien duda de que el mejor jugador de la temporada, de largo, está siendo el portero? Sintomático.

Creo que en Zamora siguen dándole vueltas a la representación norteña de aquel capítulo de los Simpson donde los jugadores se pasan el balón hacía atrás y el narrador grita de emoción. Así es como los yankees ven el soccer, y así es cómo lo estamos jugando en Ferrol, quizá en homenaje a Razov.

La afición ferrolana adapta la exigencia a la categoría, y si bien el año pasado aceptamos con resignación el triste sino de la cola del león, la cabeza del ratón no asume que no seamos capaces de generarle el más mínimo peligro a un rival con diez en casa.

Pero lo más preocupante no es ese partido en concreto —cualquiera puede tener una mala noche—, sino que nuestro entrenador siga sin hacer la más mínima autocrítica. Sus ruedas de prensa ya son una concatenación de excusas técnicas que, honestamente, espero que ni él mismo se crea. Ayer le noté acento asturiano.

Me filtran que en el Chiringuito van a sustituir a Alfredo Duro por Roberto Brasero, por eso del influjo meteorológico sobre la incapacidad para dar tres pases seguidos.

Lo visto contra el Barakaldo ratifica todas las sospechas: parecía un juvenil frente al Real Madrid. Otra vez cambios hombre por hombre. Laterales recibiendo en área propia, extremos de espaldas en campo propio, balones rifados sin sentido. Ha habido momentos en los que lo exhibido sobre el césped ha sido vergonzante, y no es la primera vez que nos pasan por encima.

Nuestros últimos dos goles son un resbalón fortuito de un portero y un cabezazo del rival en propia puerta.

No creo que sea falta de intención. El problema es que este equipo se ha ido diluyendo desde el partido de Lugo. Vamos, que nunca ha existido. Hemos caído ante los rivales teóricamente directos, hemos ganado encuentros solo gracias a la suerte, y semana tras semana el jugador más destacado, insisto, es Miquel Parera.

Hay sin duda futbolistas cuyo rendimiento está siendo muy decepcionante. Y lo más llamativo es que dos de ellos venían supuestamente de Segunda División; ahora ni siquiera logran disimular que no están alcanzando el nivel mínimo en un equipo de media tabla de 1ª RFEF.

 En Ferrol es ya un sentir unánime: si seguimos así, entrar en el playoff será misión imposible. Aún estamos a tiempo de cambiar el rumbo, pero cada jornada que pasa juega en nuestra contra. Duele decirlo, pero muchos estamos cansados de sentir vergüenza del juego del equipo. Son años repitiendo la misma historia. Esto ya es indefendible.

La acción de Álvaro Giménez, con el brazalete de capitán llevándose por delante a un rival en una jugada antideportiva y lejos de disculparse encarándose con él, es la perfecta imagen de en lo que nos estamos convirtiendo: un león venido a menos que lanza zarpazos sin saber hacia dónde.

Me cae bien Pablo. No le conozco. Creo que es una buena persona, y le deseo lo mejor. Pero esto no entiende de afinidades, sino de resultados. O mucho cambia el fondo  las formas, o vamos a tener que empezar a pensar en otra ocasión perdida.

Por mi parte, mi máximo apoyo y mejores deseos, pero por favor, otra vez no. Que lo hemos pasado suficientemente mal.

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