El RC Deportivo de Antonio Hidalgo ha marcado sus últimos siete goles en las segundas partes y realiza un 70% más de remates después del descanso, aunque su posesión apenas varía. La estadística de las nueve primeras jornadas revela una diferencia enorme en su comportamiento ofensivo: el equipo genera mucho más peligro cuando los partidos avanzan y, sobre todo, cuando necesita reaccionar al resultado.
La pregunta para el técnico es cómo trasladar esa capacidad a los primeros tiempos, sin esperar a que el marcador obligue a los blanquiazules a asumir riesgos.
El balón es el mismo, el peligro cambia
Las cifras no dejan lugar a dudas. En los primeros tiempos, el Deportivo registra un 47,8% de posesión media, 37 remates y 3,90 goles esperados. Después del descanso, la posesión apenas sube al 48,1%, pero los disparos se elevan a 63 y el xG acumulado alcanza los 7,00.
En términos porcentuales, el conjunto coruñés genera un 70,3% más de remates y un 79,5% más de xG, mientras su posesión solo crece tres décimas. La diferencia también aparece en la circulación: 194 pases de media en las primeras partes frente a 180,8 en las segundas.
Menos pases, más ocasiones. El aumento de los remates no nace de acumular balón, sino de usar las posesiones con otra intención. Y la tendencia llega a los goles: de los 13 tantos anotados en nueve jornadas, ocho llegaron tras el descanso, y los siete más recientes se concentran ahí.
El marcador empuja al equipo hacia delante
El contexto de los partidos ayuda a entenderlo. En cinco de sus seis últimos encuentros, el Dépor ha ido por detrás durante la segunda mitad, y cuando toca remontar aumenta su presencia ofensiva, busca más la portería contraria y acepta situaciones de mayor riesgo.
El partido frente al Betis es el ejemplo perfecto: pasó de tres remates en la primera mitad a 21 en la segunda, una reacción que terminó con el gol del empate de Diego Villares. Ante la Real Sociedad ocurrió algo parecido, con Hidalgo moviendo el centro del campo -entrada de Riki Rodríguez por David Mella- para reforzar el juego interior y poblar las zonas entre líneas. El equipo recortó distancias, aunque acabó perdiendo 3-2 en Anoeta.
Ambos encuentros demuestran que el Deportivo sabe cambiar de marcha. También dejan la cuestión táctica encima de la mesa: aprovechar antes los espacios sin depender de ir perdiendo.
El Levante demuestra que atacar más no basta
El empate ante el Levante añadió un matiz importante. El equipo mejoró sus cifras ofensivas tras el descanso, se adelantó en el marcador y no supo conservar la ventaja.
En la primera mitad firmó cinco remates y 0,30 xG; en la segunda, ocho disparos y 1,50 xG. Más peligro, sí, pero un punto al final. El encuentro dejó además dificultades para superar la presión rival y conectar con futbolistas clave en la elaboración, como Mario Soriano, Luismi Cruz y Riki Rodríguez.
La lectura va más allá del volumen de ocasiones. El Dépor necesita combinar su capacidad para acelerar con una mejor gestión de los momentos en los que manda: generar peligro es importante, controlar las pérdidas también.
Las alternativas ofensivas de Hidalgo
La ausencia de Pierre-Emerick Aubameyang, operado tras sufrir una lesión de menisco frente al Betis, forma parte del escenario actual. Sin el delantero, el técnico ha tenido que buscar soluciones con otros futbolistas, entre ellos Bil Nsongo, Yeremay Hernández y Luismi Cruz.
Los ajustes durante los partidos han permitido variar la distribución de atacantes y centrocampistas, sobre todo cuando hace falta pisar más el área rival. El desafío, en cualquier caso, no es solo encontrar alternativas individuales: pasa por mejorar la conexión entre la medular y el ataque desde los primeros minutos. Si el equipo produce tanto después del descanso, es que los recursos están ahí.
Atacar antes sin perder el equilibrio
La tendencia reciente confirma el peso de las segundas partes. En sus últimos tres encuentros, el conjunto coruñés acumuló 53 remates, de los cuales 37 llegaron tras el descanso: casi siete de cada diez disparos.
Para Hidalgo, la solución pasa por identificar antes los momentos de acelerar, progresar hacia el área y aumentar la presencia de futbolistas en posiciones de remate, todo ello sin descuidar el orden defensivo.
El Deportivo ya ha demostrado que puede multiplicar su amenaza sin necesitar más balón. Ahora falta que esa versión aparezca antes de que el marcador se lo exija.








