Un regreso europeo con sabor amargo
La noche pintaba de rojo y blanco, con un San Mamés rugiendo como en las grandes citas, pero el regreso a la Champions terminó en drama. El Athletic compitió con orgullo, sí, pero el Arsenal de Mikel Arteta supo esperar su momento y castigó con crueldad: 0-2 y lección de pegada ‘gunner’.
El partido: igualdad hasta el mazazo
Durante una hora, los leones le miraron a los ojos al gigante inglés. Valverde armó un bloque sólido, ordenado y con personalidad. Sin embargo, cuando la pólvora escasea, la moneda siempre cae del lado del rival con más colmillo. Y ahí aparecieron Martinelli y Trossard para dinamitar la resistencia bilbaína.
Arteta, el mago de los cambios
Si alguien firmó el guion de esta noche fue el técnico español: en apenas segundos Martinelli abrió la lata tras entrar al campo, logrando el gol más rápido de un suplente en la historia del Arsenal en Champions. Después, Trossard sentenció con sangre fría en una jugada muy protestada por los locales.
Los leones: coraje sin premio
El Athletic corrió, presionó y jamás bajó los brazos. Jauregizar fue un pulmón infinito, Unai Gómez se dejó la cabeza literalmente en un choque brutal, y la grada no dejó de empujar. Pero la falta de colmillo arriba volvió a ser la condena.
La polémica arbitral que enciende San Mamés 🔥
El 0-2 nació tras una acción donde Zubimendi presionó con dureza a Guruzeta. Los bilbaínos reclamaron falta clara, pero el colegiado lituano Donatas Rumsas dejó seguir. La indignación estalló en la grada, pero el VAR tampoco intervino.
Datos que duelen y récords que brillan
- Ninguno de los titulares del Athletic había jugado antes en Champions.
- Martinelli anotó en 36 segundos, récord absoluto para un suplente del Arsenal.
- Declan Rice celebró su 100ª titularidad como ‘gunner’.
- El Athletic acumula 11 derrotas contra equipos ingleses y solo 3 victorias en más de tres décadas.
Conclusión: pegada vs coraje
El fútbol europeo no perdona. El Athletic ofreció entrega y corazón, pero el Arsenal mostró algo que no se compra ni se improvisa: gol. Y ahí estuvo la diferencia que rompió una noche que había nacido para la épica.







