🔥 Aspas vuelve a dictar sentencia en Mendizorroza y el Celta se pone modo Europa (0-1) 🔥

Futbolistas del Celta celebrando la victoria en Mendizarroza | RR.SS. Celta de Vigo

El capitán celeste volvió a tirar de galones, provocó el penalti, lo transformó con frialdad y puso rumbo a la tercera victoria consecutiva lejos de Balaídos. Los de Giráldez, sin brillo pero con oficio, firmaron un triunfo de madurez en un escenario hostil.


Aspas manda, el Celta obedece

El Celta conquistó Mendizorroza en un partido de pico y pala, de esos en los que hay que sudar cada metro, cada duelo y cada pelota dividida. No hubo pirotecnia, no hubo sinfonía… pero sí hubo Aspas. El de Moaña provocó un penalti de veterano y lo ejecutó con la calma de quien conoce cada truco del oficio.
Victoria clave para un equipo que, sin hacer ruido, comienza a mirar de cerca la zona noble de LaLiga EA Sports.


Una primera parte más áspera que el césped de los años 90

El choque arrancó con el guion clásico de Mendizorroza: presión alta, ritmo trabado y mucho cuerpo a cuerpo.
El Celta intentó progresar por la derecha con un Rueda hiperactivo, pero sin lograr encontrar la chispa final. Aspas y Bryan Zaragoza aparecían a cuentagotas, demasiado lejos de la zona de castigo.

El Alavés, más vertical que elaborado, encontró en Carlos Vicente y Toni Martínez sus mejores argumentos. La más clara fue del delantero murciano, que envió a las nubes un balón franco dentro del área.
El resto fue una batalla de pizarra y roces, con ambos equipos más preocupados de no fallar que de arriesgar.


El Celta vuelve del descanso con colmillo

Tras el paso por vestuarios, algo cambió. Giráldez ajustó líneas, pidió adelantar metros y el equipo respondió con una velocidad más.
Ilaix avisó con un derechazo potente nada más arrancar el segundo acto, preludio de lo que estaba por venir.

Minuto 53:
Pablo Durán filtra un balón de cirujano a la espalda de Yusi. Aspas lee la jugada, se anticipa, fuerza a Sivera a salir y… choque. Penalti de libro.
Minuto 55:
El ’10’ celeste convierte desde los once metros con un disparo raso, frío, de delantero que conoce todos los silencios del estadio rival.
Otra vez Aspas. Siempre Aspas.


El oficio de un equipo que aprende a sufrir

Con ventaja en el marcador, el Celta mostró madurez. Ya no es aquel conjunto que se deshacía con cada balón colgado.
Starfelt, Marcos Alonso y Javi Rodríguez se multiplicaron en los duelos. Beltrán e Ilaix sostuvieron el centro del campo como dos martillos incansables.
Radu, cuando tocó, sacó manos seguras que terminaron por desesperar a Toni Martínez y compañía.

Coudet quemó todas las naves, incluso juntó a Boyé, Mariano y el propio Toni. Pero la última palabra fue celeste: El-Abdellaoui tuvo el 0-2 en una acción que solo la mano salvadora de Sivera evitó.


La racha toma forma: el Celta ya gana como un equipo grande

Tres victorias consecutivas fuera de casa. Algo que no se veía desde hacía ocho años.
El equipo compite, sufre, se adapta y suma. La identidad de Giráldez empieza a notarse incluso cuando no brilla el juego.
La clasificación aprieta y Europa se vislumbra a tiro de un buen mes.

El Celta salió vivo y reforzado de una plaza compleja. Y lo hizo confiando en su líder eterno.
Porque cuando el partido pide cabeza y temple, siempre aparece el mismo nombre: Iago Aspas.


Clave del partido

  • Aspas volvió a ser decisivo: provocó y convirtió el penalti.
  • Celta muy sólido atrás en los momentos críticos.
  • Gestión inteligente de los cambios para enfriar el ritmo.
  • Mejoría notable en las salidas y en la presión tras pérdida.

Conclusión

Victoria de madurez, identidad y pegada.
El Celta no deslumbró, pero supo dominar el partido que tocaba jugar.
Un triunfo que vale más que tres puntos: vale confianza, impulso y un aviso a navegantes.

Este Celta, cuando compite así, tiene pinta de equipo serio.

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