El técnico gallego se reafirma en el banquillo tras una segunda parte arrolladora y un recital del ex del Racing de Ferrol
El Nou Estadi vivió una noche de pura reivindicación. El Nàstic de Tarragona firmó un triunfo incontestable (3-0) ante el Eldense que no solo sirve para sumar tres puntos vitales, sino también para consolidar la figura de Luis César en el banquillo grana. El entrenador gallego, cuestionado en jornadas anteriores, salió reforzado gracias a un planteamiento que explotó tras el descanso y a la magia de un Jaume Jardí imparable.
🌪️ Primera parte con dudas, pero sin daños
El choque comenzó con un Nàstic prudente, algo atenazado por los nervios y con problemas para frenar las embestidas iniciales del Eldense. Los visitantes parecían cómodos filtrando balones peligrosos, mientras la grada pedía más intensidad. Jardí fue el único en generar sensación de amenaza con disparos lejanos, aunque sin fortuna en los primeros 45 minutos.
⚡ Explosión grana tras el descanso
La transformación llegó en la segunda parte. Luis César movió fichas y el equipo reaccionó con una marcha más en cada línea. El primero en golpear fue Marcos Baselga, que soltó un latigazo imparable desde fuera del área en el minuto 63. Ese tanto abrió la caja de truenos: el Eldense perdió el control y el Nàstic olió sangre.
🚀 Juanda encendido y penalti decisivo
El relevo de Baselga no pudo ser más eléctrico. Juanda Fuentes revolucionó el choque nada más entrar, firmando el 2-0 y provocando un penalti que terminó por sentenciar la contienda. El Nou Estadi rugía con cada acción, consciente de que el equipo estaba viviendo una de sus mejores segundas partes de la temporada.
🌟 Jaume Jardí, el líder que nunca falla
La guinda llegó de los pies de Jaume Jardí. El ex del Racing de Ferrol cerró su partidazo con un gol que desató la locura en Tarragona. Vertical, desequilibrante y letal, el reusense se convirtió en el héroe de la noche y en la prueba viviente de que este Nàstic tiene dinamita de sobra para soñar alto.
📈 Luis César, de la duda a la reafirmación
El resultado no solo vale tres puntos: es un golpe en la mesa. Luis César, tan cuestionado en las últimas semanas, logró que su equipo diera un salto de calidad en la segunda mitad y ahora puede mirar al futuro con otra cara. La afición, entregada, reconoció el esfuerzo y despidió a los suyos con una ovación atronadora.