El Real Madrid salió vivo de un incendio monumental en el Martínez Valero tras empatar 2-2 ante un Elche descarado que rozó la campanada por dos veces. Los ilicitanos, recién ascendidos pero con descaro de veteranos, golpearon con la fe de quien no tiene nada que perder. Solo la aparición salvadora de Jude Bellingham en el tramo final evitó el desastre blanco y mantuvo a los de Carlo Ancelotti en lo más alto de la tabla.
Un líder atenazado y un Elche sin complejos
El duelo comenzó con el Elche sacudido por la energía del Martínez Valero y sin rastro de complejo alguno frente al gigante blanco. El Madrid, en cambio, volvió a mostrar síntomas de bloqueo: circulación lenta, poca mordiente arriba y una defensa temblorosa.
Tras un primer acto donde los ilicitanos avisaron con transiciones veloces, el choque se rompió después del descanso.
Elche golpea dos veces… con sello madridista
Aleix Febas, con un latigazo ajustado tras una recuperación en campo rival, abrió el marcador en el 53′. El mediapunta, formado en Valdebebas, celebró sin reservas el gol que prendió fuego al estadio.
Aunque el Madrid reaccionó con orgullo, el Elche volvió a hallar petróleo en el 84′: Álvaro Rodríguez —otro producto de la cantera merengue— cazó un envío al segundo palo para el 2-1 que sonó a sentencia momentánea.
Huijsen y Bellingham sostienen al líder
Antes del segundo golpe ilicitano, Dean Huijsen había puesto el 1-1 tras un testarazo imponente a centro de un hiperactivo Bellingham. El joven central español firmó un tanto de jerarquía que permitió al Madrid respirar en un tramo crítico.
Pero el auténtico salvavidas llegaría en el 87′. Kylian Mbappé, que había tenido un partido irregular, filtró un pase quirúrgico al corazón del área y Jude Bellingham apareció como un francotirador para fusilar a Dituro y sellar el 2-2 definitivo.
Punto que mantiene el liderato… y deja dudas
El empate permite al Real Madrid conservar el pulso con el Barça en lo más alto (32 puntos por 31 de los azulgranas), pero el guion vuelve a encender las alarmas: tres partidos sin ganar en todas las competiciones y una fragilidad que empieza a ser recurrente.
El Elche, por su parte, firma un encuentro que alimenta su sueño de permanencia y que deja un mensaje claro: en su estadio, nadie va a pasearse.
Conclusión
Un Madrid sobreviviente, un Elche rebelde y un desenlace de alto voltaje. El líder aguantó el tipo gracias a su estrella inglesa, pero el fútbol volvió a recordarle que fuera de casa cada punto cuesta sangre.