El Celta volvió a salir de un partido con la sensación de haber tenido más partido que resultado. El conjunto de Claudio Giráldez empató 1-1 en el Coliseum frente al Getafe después de una tarde en la que fue capaz de levantarse del 1-0, hacerse dueño del balón durante buena parte del segundo tiempo y jugar más de veinte minutos en superioridad numérica. Todo eso no fue suficiente para encontrar el gol que habría dado a los celestes su primera victoria del campeonato.
El encuentro volvió a dejar una imagen bastante reconocible del Celta de este inicio de temporada: mucha pelota, voluntad de instalarse en campo contrario y dificultades para transformar ese dominio en ocasiones verdaderamente limpias. El equipo vigués tuvo fases de control, pero el Getafe se sintió cómodo durante demasiado tiempo en un partido de ritmo cortado, duelos constantes y poco espacio cerca del área.
Satriano golpea primero
El Getafe encontró el 1-0 en el minuto 21. Martín Satriano aprovechó una acción nacida a balón parado para adelantar al conjunto madrileño y poner el partido exactamente donde más cómodo se siente el equipo de José Bordalás. A partir de ahí, el Celta tuvo que convivir con una defensa cada vez más cerrada y con un rival dispuesto a castigar cualquier pérdida a través del juego directo.
Giráldez había salido con Radu en portería; Yoel Lago, Starfelt y Marcos Alonso en la línea defensiva; Carreira, Ilaix Moriba, Miguel Román y Javi Galán por delante; e Iago Aspas, Pablo Durán y Hugo Álvarez en las posiciones ofensivas. El plan buscaba amplitud y continuidad con balón, pero durante la primera parte faltó velocidad para mover al bloque azulón y también mayor presencia en zonas de remate.
El Celta acumuló posesión, pero esa superioridad con la pelota no se tradujo en demasiadas amenazas. El Getafe defendió con orden, protegió bien el área y logró que el partido se disputase durante muchos minutos lejos de situaciones claras de gol.
Starfelt cambia el partido
La reacción llegó después del descanso. El Celta aumentó el ritmo, comenzó a empujar al Getafe hacia su área y encontró el empate en una acción a balón parado. Iago Aspas botó un córner y Carl Starfelt atacó el balón con decisión para firmar de cabeza el 1-1 en el minuto 57.
El tanto cambió por completo el escenario. El Celta ganó confianza y el Getafe empezó a sufrir más cerca de David Soria. Diez minutos después llegó otra acción que parecía abrir definitivamente el partido para los vigueses: Zaid Romero vio la tarjeta roja y dejó a su equipo con diez desde el minuto 67.
Con superioridad numérica, Giráldez fue acumulando jugadores ofensivos. Driouech y Javi Rueda entraron para dar más profundidad y desborde, mientras Borja Iglesias reapareció tras superar sus problemas físicos. Más tarde también tuvo minutos Ferran Jutglà.
Superioridad sin remate
El Celta controló prácticamente todo el tramo final. Movió el balón de un costado al otro, obligó al Getafe a defender muy cerca de su portería y terminó el encuentro con cerca del 70% de posesión. La sensación, sin embargo, fue que todo ese dominio tuvo poca traducción dentro del área.
Los celestes llegaron, circularon y empujaron, pero les faltó precisión en el último pase y más agresividad para atacar los espacios que empezaban a aparecer. El Getafe se defendió con un jugador menos, cerró el carril central y consiguió que el Celta tuviese que recurrir demasiadas veces al centro lateral sin encontrar rematadores en ventaja.
La estadística refleja bien esa contradicción. El equipo de Giráldez completó cerca de 500 pases, dispuso de cinco saques de esquina y tuvo mucha más posesión que su rival, pero solo consiguió tres remates entre los tres palos. El Getafe, con mucho menos balón, necesitó bastante menos para generar peligro.
Otra jornada sin victoria
El empate vuelve a dejar al Celta en una situación incómoda. El equipo suma tres puntos después de cinco partidos y todavía no ha conseguido ganar en LaLiga. El calendario está distorsionado por el adelanto del encuentro ante la Real Sociedad, pero el dato sigue pesando: cinco partidos disputados y ninguna victoria.
La reacción después del descanso fue positiva y el equipo volvió a mostrar capacidad para dominar largos tramos, pero el problema ofensivo continúa apareciendo una jornada tras otra. El Celta juega muchos minutos en campo rival, tiene argumentos para instalarse cerca del área y acumula futbolistas de talento en ataque, pero todavía le cuesta convertir todo ese volumen en goles.
Getafe dejó una oportunidad especialmente clara. El empate de Starfelt y la expulsión de Zaid Romero colocaron el partido en un contexto muy favorable, pero el Celta no consiguió aprovecharlo. Otro punto, otra jornada sin perder fuera de casa y, sobre todo, otra sensación de que el resultado pudo ser mejor.






