El Celta recupera a su goleador justo cuando más lo necesita. Borja Iglesias ya tiene el alta médica y entra en la convocatoria para visitar al Getafe, y lo hace en medio de una sequía ofensiva que empieza a pesar: solo un gol en cuatro jornadas de LaLiga. Pero el regreso llega con un límite claro. Claudio Giráldez ya ha avisado de que el delantero todavía no está preparado para disputar 90 minutos.
Los números explican por qué su vuelta ilusiona. Borja cerró la pasada Liga con 14 goles y dos asistencias en 35 partidos, mientras que los celestes apenas han conseguido nueve disparos a puerta y un tanto en los primeros cuatro encuentros del nuevo curso.
Dos semanas después de la lesión
El delantero se lesionó durante el entrenamiento del 25 de agosto en la Cidade Deportiva Afouteza. Las pruebas confirmaron una rotura miofascial en el sóleo izquierdo, con un periodo estimado de recuperación de aproximadamente dos semanas.
Los plazos se han cumplido. Borja volvió progresivamente al trabajo colectivo, recibió el alta médica y entra en la lista para el partido en el Coliseum. Giráldez recupera así al futbolista más productivo del curso pasado, y el siguiente paso será administrar sus minutos hasta que pueda asumir un partido completo.
Catorce goles para un equipo que lleva uno
La necesidad ofensiva es evidente. Después de cuatro jornadas, el conjunto vigués suma dos puntos, ninguna victoria y un solo gol, obra de Iago Aspas.
Los celestes únicamente han conseguido nueve tiros a puerta en 360 minutos, una media de 2,25 por encuentro: tres remates entre los tres palos ante el Valencia y dos en cada partido frente a Osasuna, Athletic y Real Sociedad. Los dos últimos desplazamientos, a Mestalla y Anoeta, terminaron 0-0.
Borja aporta precisamente lo que falta. En la Liga 2025/26 disputó 35 partidos, acumuló 1.902 minutos, marcó 14 goles y repartió dos asistencias, cuatro de esos tantos desde el punto de penalti. El contraste es de los que duelen: el máximo goleador celeste del curso pasado vuelve a un equipo que ha marcado una sola vez en cuatro jornadas.
Giráldez pone el límite
La principal limitación está en el tiempo de juego, y el técnico lo explicó sin rodeos antes de viajar a Getafe.
“Para 90 minutos no está. Ha hecho dos entrenamientos al ritmo del grupo, la semana pasada su evolución fue muy grande y consideramos que nos puede dar ya minutos”, señaló.
Está disponible, sí, pero el regreso será progresivo. Giráldez ya puede echar mano del delantero que más goles aportó en el último campeonato mientras completa su puesta a punto, y esos minutos llegan en un momento especialmente delicado: con un solo tanto en cuatro partidos, el Celta necesita aumentar su presencia y su capacidad de remate cerca de la portería rival.
Borja aporta algo más que gol
El propio Giráldez ha explicado qué cambia con él en el campo: Borja ofrece “mucha presencia en el área” y aumenta la capacidad del equipo para “jugar sobre él”.
El delantero puede fijar centrales, recibir de espaldas y convertirse en una referencia para avanzar cuando la circulación encuentra pocos espacios. También añade un objetivo dentro del área para los centros y facilita las llegadas de los futbolistas de segunda línea.
Ese recurso adquiere valor extra en el Coliseum. Giráldez espera un rival muy organizado atrás, capaz de alternar la presión alta con fases en bloque bajo y conceder pocas ocasiones. Con nueve disparos a puerta en todo lo que va de temporada, los celestes recuperan una referencia que abre otra vía para acercarse al gol.
El gol vuelve, pero con condiciones
Las cifras resumen el momento: un gol en cuatro jornadas frente a los 14 que firmó Borja en la pasada Liga. Giráldez recupera a su máximo goleador y una referencia específica dentro del área justo cuando el ataque necesita producir más, aunque la condición sigue estando en los minutos, porque después de dos entrenamientos al ritmo del grupo el delantero todavía debe completar su puesta a punto.
El gol vuelve al Celta. De momento, vuelve con límite.








