El Celta Fortuna salió del Alfonso Murube con una victoria que vale bastante más que los tres puntos. El 0-2 ante el Ceuta confirma que el filial de Fredi Álvarez está aprendiendo muy rápido las exigencias de Segunda División. Después de tres jornadas en las que había enseñado talento, atrevimiento y capacidad para atacar, esta vez tuvo que mostrar otra cara: defender durante muchos minutos, convivir con la presión del rival y esperar el momento adecuado para golpear. El resultado le permite alcanzar los siete puntos en cuatro jornadas y reforzar la sensación de que su adaptación a la categoría está siendo mucho más rápida de lo que podía esperarse de un recién ascendido.
Capdevila cambia el partido antes del descanso
El encuentro comenzó con bastante igualdad y con dos equipos intentando tener la pelota. El Ceuta necesitaba reaccionar después de un inicio de temporada sin puntos y trató de empujar desde el principio, mientras el Fortuna buscaba salir jugando y llevar el partido hacia un escenario más abierto. Durante buena parte de la primera mitad hubo alternancia en el dominio, con fases en las que ninguno consiguió imponer completamente su ritmo.
El momento decisivo antes del descanso llegó en el minuto 42. Adrià Capdevila encontró el camino del gol y puso por delante al conjunto celeste, un tanto especialmente importante porque llegó justo cuando el partido parecía encaminado al empate al descanso. El 0-1 cambió por completo el escenario para la segunda mitad: el Ceuta quedó obligado a adelantar líneas y asumir más riesgos, mientras el Fortuna pudo jugar con espacios y con una ventaja que debía saber administrar.
El Ceuta aprieta y el Fortuna aprende a resistir
La segunda parte fue bastante distinta. El equipo local elevó el ritmo, empezó a generar más presencia cerca del área celeste y obligó al Fortuna a pasar por una fase larga de sufrimiento. El Ceuta tuvo ocasiones, consiguió meter al filial atrás durante varios tramos e incluso vio cómo se le anulaba un gol por fuera de juego. El partido dejó de jugarse donde más cómodo se siente el equipo de Fredi Álvarez y se convirtió en un examen de concentración defensiva, ayudas y capacidad para aguantar momentos adversos.
Ahí está probablemente la lectura más interesante de la victoria. El Fortuna había demostrado en las primeras jornadas que tiene capacidad para atacar y para jugar sin complejos, pero en Ceuta enseñó que también sabe sobrevivir cuando pierde el control. No dominó el partido durante noventa minutos, pero consiguió mantener la portería a cero en el tramo en el que el rival más apretó y evitó que el encuentro se convirtiese en una sucesión de ataques desordenados.
Ese tipo de partidos son especialmente importantes para un filial. En categorías de formación, muchas veces el juego pesa más que el resultado; en Segunda División hay momentos en los que competir significa aceptar que el rival te obligue a defender durante diez o quince minutos y salir de ahí sin encajar. El Fortuna lo hizo en el Murube.
Somuah sentencia cuando el Ceuta ya estaba volcado
El Ceuta siguió buscando el empate y fue acumulando futbolistas en campo contrario a medida que avanzaba la segunda mitad. Esa necesidad abrió espacios que el Celta Fortuna terminó aprovechando en el tiempo añadido. Bernard Somuah marcó el 0-2 en el minuto 92 y cerró definitivamente un partido que había permanecido abierto hasta el final.
El gol del atacante celeste tuvo además un valor especial por el contexto. Somuah ya había dejado buenas sensaciones en las jornadas anteriores y venía de estrellar un balón en el larguero en la derrota ante el Castellón. En Ceuta encontró el premio en el momento perfecto, cuando el rival estaba completamente volcado y cualquier transición podía convertirse en la sentencia.
Antes del segundo tanto, el encuentro dejó otra incidencia importante. Albert Caparrós fue expulsado en el minuto 88, una acción que terminó de complicar las opciones de un Ceuta que ya estaba obligado a arriesgar.
Una victoria distinta a las anteriores
El 0-2 también sirve para medir el crecimiento del Fortuna porque no se parece demasiado a sus otros partidos del curso. En el estreno ante el Cádiz tuvo que convivir con un escenario más cerrado; frente al Andorra mostró toda su capacidad ofensiva en una remontada de mucho ritmo; ante el Castellón reaccionó tarde pero estuvo muy cerca de igualar después de verse 0-2. En Ceuta, en cambio, ganó desde la eficacia y la resistencia.
Esa variedad de registros es una señal positiva. El equipo de Fredi Álvarez sigue teniendo una identidad reconocible, con futbolistas jóvenes, mucha energía y voluntad de jugar, pero empieza a entender que Segunda División exige también saber cambiar de marcha. No todos los partidos permiten dominar, y no todos los rivales conceden espacios desde el principio.
El Fortuna hizo el 0-1 cuando tuvo su momento, protegió la ventaja en la fase más difícil y encontró el segundo cuando el partido se rompió. No necesitó realizar una exhibición ofensiva para ganar, y probablemente ahí esté el mayor aprendizaje de la tarde.
Siete puntos que refuerzan el arranque celeste
El Celta Fortuna alcanza los siete puntos después de cuatro jornadas y se instala provisionalmente en la zona alta de la clasificación. El dato tiene valor, pero todavía más la forma en la que se está construyendo. El filial ya ha ganado dos partidos, ha empatado otro y solo ha caído por la mínima ante un Castellón llamado a competir por objetivos importantes.
La victoria en Ceuta deja además una portería a cero y una actuación madura en un escenario que podía resultar incómodo. El conjunto local llegaba muy necesitado, con cero puntos y con la presión de reaccionar ante su afición. El Fortuna supo gestionar ese contexto sin perder la cabeza y salió del Murube con un resultado que agrava el mal inicio del Ceuta y confirma el buen comienzo celeste.
Fredi Álvarez tiene motivos para quedarse con algo más que el marcador. Su equipo ya sabía atacar, competir de tú a tú y generar ocasiones. Desde hoy también sabe que puede ganar un partido sin tener siempre el balón, soportando el empuje del rival y aprovechando sus momentos. En una categoría tan larga y exigente como Segunda, esa capacidad para sumar de maneras diferentes puede terminar siendo tan importante como el talento.







