El mercado español ya ha cerrado, pero alrededor de Ilaix Moriba todavía se han movido piezas. El Celta ha tenido que responder en las últimas semanas a distintos clubes interesados en el centrocampista y la decisión ha terminado siendo clara: el guineano continúa en Vigo.
El último movimiento llegó desde Turquía. Según informó Matteo Moretto, el Beşiktaş preguntó por la situación del futbolista cuando su mercado todavía permanecía abierto. La respuesta del Celta fue negativa.
No era el primer intento.
El Ajax había explorado anteriormente una cesión y el Bayer Leverkusen también planteó una fórmula para incorporar al centrocampista. Ninguna de esas posibilidades convenció al conjunto vigués, que considera a Moriba una pieza importante dentro de la plantilla de Claudio Giráldez.
La situación tiene además un componente deportivo evidente. Con el mercado de LaLiga cerrado, desprenderse ahora de un jugador importante habría dejado al Celta prácticamente sin capacidad para encontrar un sustituto.
De apuesta de seis millones a activo de mercado
El escenario actual de Moriba también refleja el crecimiento de su valor desde que el Celta decidió apostar definitivamente por él.
Después de jugar cedido en Vigo, el conjunto celeste adquirió sus derechos al RB Leipzig en 2025 por alrededor de seis millones de euros. Una inversión considerable, pero que un año después coloca al club en una posición mucho más favorable.
La cotización del centrocampista se ha revalorizado y una futura operación podría producirse por una cifra muy superior a la que pagó el Celta para hacerse con él.
Ahí aparece una de las claves de todo el asunto: Vigo ya no necesita vender deprisa.
Moriba tiene peso deportivo, mercado internacional y todavía margen para seguir aumentando su valor. El Celta puede decidir cuándo escuchar ofertas y, sobre todo, qué cantidad considera suficiente para sentarse realmente a negociar.
El Barça ya no entra en una futura venta
También ha cambiado otro elemento importante respecto a operaciones anteriores.
Cuando el Barcelona traspasó a Ilaix al RB Leipzig en 2021 se reservó un porcentaje sobre una futura venta. Esa cláusula tuvo efecto cuando el futbolista terminó llegando en propiedad al Celta, operación por la que el club azulgrana recibió alrededor de 600.000 euros.
Sin embargo, el Barcelona ya no conserva derechos económicos sobre una futura venta del jugador.
Eso significa que, en una hipotética operación posterior, el beneficio correspondiente al traspaso quedaría íntegramente en manos del Celta, descontando naturalmente los costes propios de cualquier operación.
Un detalle que aumenta todavía más el interés económico de mantener al futbolista mientras su cotización continúa creciendo.
El Celta puede esperar
El verano deja por tanto una fotografía bastante diferente a la de hace unos meses.
Ilaix Moriba ha tenido pretendientes en distintos mercados europeos, pero el Celta no ha encontrado ninguna propuesta que justificase su salida. Ni las fórmulas planteadas por Ajax y Bayer Leverkusen ni el interés final del Beşiktaş consiguieron modificar la postura del club.
La pelota queda ahora en el césped.
Si Moriba mantiene protagonismo con Giráldez y sigue ofreciendo rendimiento, el Celta llegará a las siguientes ventanas de mercado con uno de sus principales activos todavía más consolidado.
Hace poco más de un año pagó alrededor de seis millones para quedarse con él. Ahora puede permitirse decir que no.
Y en el mercado, poder decir que no suele ser la mejor señal de que un club negocia desde una posición de fuerza.






