El Galatasaray pone 15 millones de euros sobre la mesa por Ilaix Moriba y en Vigo responden con un no rotundo: los celestes no cierran la puerta a una venta, pero marcan el precio.
El primer aviso desde Turquía
El Galatasaray busca reforzar su centro del campo y Moriba encaja en el perfil que persigue: 23 años, físico, experiencia en LaLiga y margen de revalorización. La oferta turca, de 15 millones de euros, se queda corta. El cuadro vigués quiere una cifra cercana a los 20 millones, y por eso dice que no.
La diferencia no es menor. Para el Galatasaray, 15M€ ya es una inversión seria; para el Celta, aceptar ahora sería vender por debajo de una valoración que todavía puede crecer si entran más clubes en la puja. El club gallego no necesita convencer a nadie de que su jugador está disponible: ya hay una oferta real sobre la mesa. El que no llora no mama.
Por qué Vigo pide más
Moriba no es un jugador en su último año de contrato. Firmó hasta 2029 después de que el Celta ejecutara la opción de compra pactada con el RB Leipzig, un movimiento cerrado en 2025 tras una cesión en la que disputó 33 partidos de LaLiga con el conjunto celeste. Costó 6 millones de euros.
Un año después, esos 6 millones ya parecen otra cosa: el Celta ha rechazado 15M€ y aspira a unos 20M€. Si la operación se cierra en ese rango, la entidad multiplicaría por más de tres la inversión inicial. Ese dato explica la firmeza de Vigo.
El caso tiene además una historia detrás. Moriba llegó a Galicia tras una etapa irregular lejos del Barcelona, con pasos por Leipzig, Valencia y Getafe, y aquí recuperó continuidad y cotización. El propio jugador reconoció el peso de aquella salida: «Me equivoqué saliendo del Barça. Era muy joven y tenía muchas presiones». También admitió que en Vigo volvió a sentirse cómodo.
Ahí está la clave: los celestes no venden una promesa inflada por el mercado, sino un futbolista al que ayudaron a reconstruir valor. Compraron estabilidad y ahora pueden vender revalorización.
La Premier y la Juve aprietan
El Galatasaray se movió primero, pero no está solo. Aston Villa y Brighton han sido relacionados con el centrocampista, dos clubes de Premier League con capacidad económica para acercarse o superar la cifra que pide el Celta. Y aparece también la Juventus, que sigue el mercado de centrocampistas y ve en Moriba un perfil físico, joven y todavía moldeable.
La gravedad del dinero grande mueve el tablero, y de momento juega a favor de Vigo. Con varios pretendientes, el Celta puede usar el interés múltiple para no negociar a la baja. Por eso la oferta turca puede acabar siendo más útil para los celestes que para el propio Galatasaray: ha fijado una primera referencia pública, y 15M€ no bastan.
El dilema de los celestes
La venta tiene lógica económica. El club necesita ingresos antes del cierre contable de junio y Moriba es uno de los activos con más mercado de la plantilla. Un traspaso cercano a 20M€ ayudaría a cuadrar números y daría margen para moverse en verano.
Pero también hay un coste deportivo. Moriba disputó 48 partidos esta temporada y ofrece un perfil difícil de sustituir sin reinvertir parte de lo ingresado: físico, recorrido, presión y capacidad para sostener el centro del campo. No es una pieza cualquiera para Claudio Giráldez.
Por eso el Celta no puede regalar la operación. Si vende, debe hacerlo en una cifra que compense la pérdida deportiva y confirme que la apuesta de 2025 fue un acierto de gestión.
El escenario queda abierto. Si el Galatasaray sube hacia los 20M€, vuelve a colocarse en cabeza; si entra la Premier, el Celta gana fuerza para sostener su precio; si la Juventus acelera, el jugador encuentra una vía deportiva de primer nivel en Italia. Lo que ya no se puede ignorar es la primera oferta. El reloj del cierre contable corre, pero Vigo lo tiene claro: quien quiera a Ilaix Moriba tendrá que pagar el valor que el club cree haber reconstruido.







