El Pontevedra conoció este sábado su primera derrota de la temporada en Primera Federación. El 1-3 ante el Bilbao Athletic en Pasarón dejó una sensación incómoda, porque el equipo de Rubén Domínguez ofreció dos versiones completamente distintas: muy superado durante la primera mitad y mucho más reconocible después del descanso.
El problema es que para entonces el daño ya era importante.
El Bilbao Athletic jugó con más ritmo, más claridad y mucha más continuidad en campo contrario durante los primeros 45 minutos. El Pontevedra, incómodo con balón y poco preciso en la salida, sufrió especialmente cuando el filial rojiblanco aceleró tras recuperar.
Marqueta tuvo que intervenir pronto y los visitantes fueron acumulando llegadas hasta encontrar el premio. Imga abrió el marcador a la media hora tras una pérdida en zona comprometida y Vizcay amplió la ventaja poco antes del descanso con un remate de cabeza.
El 0-2 reflejaba bien lo visto hasta entonces. El Pontevedra apenas había podido sostenerse en el partido y necesitaba cambiar muchas cosas para tener opciones.
Cuatro cambios y otro partido
Rubén Domínguez movió el banquillo de forma contundente en el descanso. Ivorra, Reda Ergouai, Argos y Compa entraron de inicio en la segunda mitad y el efecto fue inmediato.
El Pontevedra salió con otra energía y encontró el 1-2 apenas tres minutos después de la reanudación. La jugada terminó con Compa apareciendo dentro del área para recortar distancias y devolver al partido una tensión que parecía perdida.
A partir de ahí cambió por completo el escenario.
El conjunto granate adelantó líneas, encontró más continuidad entre medias y empezó a atacar con mucha más decisión. Compa volvió a tener una ocasión muy clara para empatar y también Mba apareció con peligro en un tramo en el que el Bilbao Athletic ya no estaba cómodo.
Pasarón empezó a creer en la remontada.
La roja a Rui Pedro corta el impulso
Cuando el Pontevedra atravesaba su mejor momento llegó una acción que condicionó el desenlace. Rui Pedro vio la roja directa en el minuto 70 después de un lance junto a la banda en el que acabó golpeando al entrenador visitante durante un braceo.
El Pontevedra solicitó revisión, pero la decisión arbitral se mantuvo.
Con diez jugadores, el equipo granate perdió buena parte del empuje que había construido durante el inicio de la segunda mitad. Aun así, siguió intentando llegar al empate y volvió a pedir revisión en los minutos finales por una caída de Reda Ergouai dentro del área.
El colegiado tampoco señaló penalti.
Ya en el tiempo añadido, con el Pontevedra volcado y dejando espacios, el Bilbao Athletic aprovechó una transición para sentenciar. Conde apareció desde segunda línea y firmó el 1-3 definitivo en el minuto 93.
Primera derrota, pero también una advertencia
El resultado rompe el pleno con el que el Pontevedra había iniciado la temporada. Después de ganar sus dos primeros partidos, los granates se quedan con seis puntos tras una tarde que deja una lectura bastante clara.
El equipo fue capaz de reaccionar y de cambiar por completo el partido después del descanso, pero no siempre podrá permitirse regalar una primera mitad como la de este sábado.
La versión posterior al 0-2 volvió a enseñar muchas de las virtudes del Pontevedra: intensidad, agresividad para recuperar arriba y capacidad para meter al rival cerca de su área. Pero el fútbol de Primera Federación castiga mucho los malos tramos, y el Bilbao Athletic había hecho demasiado daño antes de que llegara la reacción.
El siguiente examen llegará el próximo viernes ante la UD Logroñés. Pasar página será obligatorio, aunque la derrota deja una enseñanza evidente: este Pontevedra tiene argumentos para competir, pero necesita aparecer desde el primer minuto.







