Abdoulaye Faye jugará cedido en Vigo durante la temporada 2026/27, pero el acuerdo con el Bayer Leverkusen separa de raíz el rendimiento inmediato del futuro del futbolista. Ni el Celta ni el club alemán han detallado públicamente las condiciones económicas de la operación, aunque algunas informaciones sitúan en 300.000 euros el coste de la cesión. Lo único confirmado es el préstamo por una temporada. Sin opción de compra. Sin letra que hable de un traspaso futuro.
El Bayer no suelta las riendas
Antes de autorizar la salida, el Bayer Leverkusen amplió el contrato de Faye hasta el 30 de junio de 2031, cuando el vínculo anterior terminaba en 2030, reforzando así su posición antes de enviarlo a LaLiga. El movimiento deja una estructura clara: el conjunto vigués dispone del central durante el curso 2026/27, mientras el Bayer conserva sus derechos y decidirá su destino al final de la temporada. Sobre el papel ilusiona tener a un central zurdo de 21 años a coste reducido; el problema es que, si Faye se consolida en Balaídos, no habrá cifra pactada de antemano, y cualquier continuidad exigirá sentarse de nuevo a negociar desde cero.
Un refuerzo para tres frentes
La llegada del senegalés responde a una necesidad inmediata: el Celta afrontará LaLiga, la Copa del Rey y la Europa League, un calendario que obliga a Giráldez a ampliar la rotación defensiva. Faye mide 1,91 metros y actúa como central zurdo, un perfil que le da al técnico otra alternativa para el costado izquierdo, la posición en la que Marcos Alonso asumió buena parte de los minutos el curso pasado. Llega, además, con rodaje reciente en una gran liga: en su cesión en el Lorient disputó 17 partidos de Ligue 1, 16 de ellos como titular, y añadió dos apariciones en la Copa de Francia.
Segunda cesión, mismo objetivo: crecer
El Bayer Leverkusen fichó a Faye en junio de 2025 procedente del BK Häcken y le dio entonces contrato hasta 2030; un mes después lo cedió al Lorient para que sumara minutos en la máxima categoría francesa. Ahora enlaza una segunda cesión consecutiva, con una diferencia: en Vigo también competirá en Europa, además de adaptarse a LaLiga y a una propuesta que exige participación en la salida de balón. Para el Bayer, es una manera de que un futbolista con contrato hasta 2031 siga acumulando experiencia sin perder el control sobre sus derechos; para los celestes, la manera de cubrir una carencia concreta sin asumir todavía un traspaso definitivo.
La ausencia de opción de compra limita el alcance de la operación: el Celta no asegura un activo para el futuro, pero sí gana un central joven para un curso con más partidos y más exigencia física. Si Faye entra en la rotación y responde en LaLiga y Europa, el préstamo habrá cumplido su objetivo inmediato, y ahí podría estar naciendo el arma secreta que Giráldez necesitaba en el costado izquierdo. Pero si su rendimiento dispara su valor, el reloj corre a favor de otro: en 2027, el principal beneficiado sería el Bayer Leverkusen, que recuperaría a un futbolista con años de contrato por delante y más galones internacionales en la mochila.








