La suplencia de Mario Soriano no solo puso fin a una racha de 81 titularidades consecutivas. El partido ante el Sevilla dejó otra lectura: sin el ‘21’ desde el inicio, a los blanquiazules les costó encontrar continuidad con balón, conectar líneas y transformar la posesión en ataques claros.
Antonio Hidalgo realizó cinco cambios respecto al once anterior por la acumulación de tres partidos en una semana. Riki Rodríguez ocupó el puesto de Soriano junto a Lorenzo Amatucci, pero el Dépor llegó al descanso con 0-0 y sin la fluidez habitual para progresar por dentro.
Ochenta y un partidos que explican su peso
Verlo en el banquillo fue una excepción después de casi dos años. El centrocampista había encadenado 81 titularidades consecutivas entre Primera y Segunda División, y su última suplencia se remontaba al 6 de octubre de 2024.
Además, mantiene una secuencia todavía mayor: 113 jornadas consecutivas participando y 9.250 minutos acumulados en ese periodo. Pero lo suyo va más allá de la regularidad.
De mediapunta a organizador
Con Hidalgo, Soriano ha ido retrasando su posición hasta convertirse en uno de los futbolistas que ordenan la salida del equipo. Ya no es solo un jugador de último pase: baja a recibir, ofrece una línea de apoyo por dentro, conecta con los atacantes y acelera la circulación cuando el Dépor supera la primera presión.
Ese cambio de función no redujo su impacto ofensivo. La pasada temporada cerró con seis goles y ocho asistencias, sus mejores cifras como profesional. Durante el verano, la sociedad con Lorenzo Amatucci se consolidó como una de las bases de la medular, y la llegada de Marc Casadó amplió las alternativas… y también la competencia.
Con Riki hubo balón, pero menos progresión
Ante el Sevilla, Hidalgo apostó por Riki junto a Amatucci. El Deportivo tuvo fases de posesión, pero le costó romper líneas y llevar la pelota con claridad hasta los últimos metros. El problema no fue tener el balón. Fue hacerlo avanzar.
Soriano entró en el minuto 57 por Riki, poco después del 0-1 de Miguel Sierra, y su aparición devolvió al equipo un perfil más natural para enlazar la base de la jugada con la zona ofensiva. La expulsión de Angeliño alteró el escenario, pero la primera hora ya había dejado una señal bastante clara.
Más competencia, función difícil de replicar
La competencia en el centro del campo ha crecido con Amatucci, Marc Casadó, Riki Rodríguez y Diego Villares, y eso permite al técnico usar perfiles distintos según el rival.
Aun así, Soriano sigue ofreciendo algo muy concreto: dar continuidad a la salida, recibir entre líneas y acelerar la jugada sin obligar al equipo a buscar directamente a los delanteros. El encuentro ante el Sevilla mostró esa diferencia. No todos los centrocampistas aportan lo mismo, y cuando el ‘21’ no está desde el inicio el Dépor necesita inventarse otra manera de conectar las fases de juego.
El Betis, siguiente examen
El Deportivo recibirá al Real Betis el domingo 20 de septiembre en Riazor, después de encajar ante el Sevilla su primera derrota de LaLiga y quedarse con nueve puntos tras seis jornadas.
La racha de 81 titularidades ya terminó. Lo que no ha cambiado es el peso de Soriano en la circulación. Hidalgo tiene hoy más alternativas que nunca, sí, pero todavía no ha encontrado un recambio natural para la salida de balón que ofrece el ‘21’.








