Al Celta le espera uno de los tramos más exigentes del curso. El equipo de Claudio Giráldez recibirá a la Juventus el jueves 15 de octubre y apenas 72 horas después tendrá que volver a competir en Balaídos ante el Deportivo Alavés. Tres días para pasar de una gran noche europea a un nuevo compromiso de LaLiga.
El problema no será el desplazamiento, porque ambos encuentros se juegan en Vigo, sino el escaso margen entre uno y otro. Recuperar a los futbolistas con más minutos ante la Juventus, preparar un rival distinto y decidir cuánto rotar: todo eso cabe en un intervalo mínimo.
Dos competiciones, dos días de por medio
El calendario coloca dos partidos de torneos distintos prácticamente uno detrás del otro. El jueves será el turno de la Europa League ante la Juventus y el domingo llegará el Alavés en LaLiga.
Eso deja únicamente dos jornadas sin partido entre ambos compromisos: el viernes estará condicionado por la recuperación tras el esfuerzo europeo y el sábado será ya víspera. No tener que viajar juega a favor de los celestes, sí, pero el cambio de foco es brusco, porque de una de las grandes noches continentales de la temporada en Balaídos se pasa a puntos de Liga en tres días.
Recuperar y decidir cuánto rotar
La gestión de minutos se convierte así en una cuestión mayor para Giráldez. Los futbolistas que acumulen más carga ante la Juventus dispondrán de un margen muy reducido antes de volver a competir, y mientras una parte del grupo esté centrada en recuperar, el cuerpo técnico deberá preparar el duelo ante el Alavés y valorar qué piezas pueden repetir.
El técnico ya anticipó la importancia de usar toda la plantilla en este tipo de semanas. Al referirse a otra secuencia de tres encuentros en seis días, explicó que lo normal sería que el 90-95% del grupo tuviera participación. La rotación, por tanto, no dependerá solo del rival o del planteamiento: repartir esfuerzos también es leer el calendario.
Giráldez ya avisó: «No es lo ideal»
El entrenador ya había hablado públicamente de la acumulación de partidos. «No es lo ideal jugar tres partidos en seis días», señaló al valorar otro tramo exigente, y también había reconocido que prefería disponer de más margen antes de los compromisos europeos.
Su postura, eso sí, fue clara: «No tiene que valer de excusa». Ahí está el reto. El Celta deberá afrontar una cita europea de máxima exigencia sin perder de vista que, apenas tres días después, vuelve a jugarse puntos en LaLiga.
El calendario tampoco se detiene después
El domingo no cierra el tramo de máxima carga. Antes de recibir a la Juventus, los celestes visitarán al Elche el 11 de octubre, y tras el partido ante el Alavés llegará otro compromiso continental: el 22 de octubre, los de Giráldez viajan a Glasgow para medirse al Celtic.
Elche, Juventus, Alavés y Celtic. Cuatro partidos en once días, con saltos constantes entre LaLiga y Europa, y un intervalo especialmente delicado en casa: cuando se apaguen las luces de la noche ante la Juventus, el Celta tendrá apenas 72 horas para recuperar, preparar al Alavés y volver a competir.








