Hace menos de cuatro meses el Ourense CF descendía a Segunda Federación y afrontaba una reconstrucción casi total. Del equipo anterior solo continúa Iker Punzano, llegó un nuevo entrenador y el proyecto se levantó con un potencial económico inferior al de varios aspirantes. Dos jornadas después, el conjunto de Jorge Cuesta suma seis puntos de seis, comparte el liderato y vuelve a hablar de ascenso.
El cambio de escenario ha sido rápido. En mayo tocaba asumir el descenso y rehacer la estructura deportiva; en septiembre, tras dos victorias, la entidad ya está instalada en la parte alta del grupo 1.
Una plantilla prácticamente nueva
El punto de partida está en el final de la 2025/26. El Ourense ganó 2-1 al Tenerife en la última jornada, pero los resultados de sus rivales directos confirmaron el descenso a Segunda Federación.
A partir de ahí empezó la reconstrucción. Punzano es el único superviviente del vestuario anterior y Jorge Cuesta tomó el banquillo para dirigir un grupo casi entero por estrenar. La pretemporada lo notó: el técnico comenzó a trabajar con pocos efectivos y el club completó la plantilla en las últimas semanas del mercado, mezclando perfiles con experiencia y jugadores con margen de crecimiento.
Entre los nombres importantes aparecen Víctor Algisí, Miguel Cera, Diego García, Robus, Álex Lorenzo, Marquitos y Viti Oliver, piezas llamadas a sostener la nueva etapa.
Menos recursos, misma ambición
La reconstrucción no se apoyó en tener la mayor capacidad económica del grupo. Jorge Cuesta ha reconocido que varios rivales manejan una inversión superior y recordó que el anterior ascenso del club llegó con un presupuesto situado aproximadamente entre el undécimo y el duodécimo de la categoría.
La respuesta ha sido otra: experiencia en posiciones clave, futbolistas que conocen la categoría y jóvenes con recorrido por delante. Miguel Cera resume bien la mentalidad. El lateral llegó después de encadenar dos ascensos consecutivos y dejó una frase que define el nivel de ambición del proyecto: “¿Por qué no puede ser en esta el tercero?”.
Seis puntos y dos formas de ganar
El arranque liguero ha reforzado la sensación. Contra el Basconia, el Ourense tuvo que reaccionar después de empezar por detrás: Álex Lorenzo empató el encuentro y Viti Oliver completó la remontada para el 2-1.
Una semana después, en Luanco, apareció otra versión. Marquitos abrió el marcador muy pronto, Víctor Algisí hizo el 0-2 en la segunda parte y el equipo controló el partido, concedió poco y firmó su primera portería a cero del campeonato.
El balance tras dos jornadas es claro: seis puntos, cuatro goles a favor y uno en contra. Solo el Sestao River mantiene el mismo pleno en el grupo.
Un equipo que todavía se está haciendo
Lo llamativo es que los resultados llegan mientras el bloque sigue construyéndose. Varios jugadores se incorporaron tarde y algunos empezaron la temporada con pocos entrenamientos junto al grupo: Miguel Cera, por ejemplo, debutó como titular ante el Basconia después de apenas dos sesiones. También Jesús Cambil o Mario Jorrín han ido entrando progresivamente en dinámica.
Eso convierte el inicio en algo más que una buena racha, porque el equipo ya compite y gana mientras todavía ajusta automatismos, roles y jerarquías dentro de un vestuario que apenas se conoce. Víctor Algisí lo resumió con una idea sencilla: “Paso a paso, pero siempre con ambición”.
Del golpe de mayo a volver a mirar arriba
En mayo había que digerir un descenso y rehacer prácticamente todo el proyecto deportivo. En septiembre, con una plantilla nueva y menos capacidad económica que varios competidores, el Ourense ha ganado sus dos primeros partidos y se ha colocado en cabeza.
El ascenso vuelve a entrar en la conversación. Ilusiona, sí, pero conviene medir los tiempos: son dos jornadas, el equipo aún se está armando y varios rivales parten con más recursos. Aun así, el cambio de contexto es innegable: en pocos meses, el club ha pasado de reconstruirse tras el golpe a mirar otra vez hacia Primera Federación.








