Fredi Álvarez ya ha definido las tres vías con las que el Celta Fortuna puede cubrir la baja de Bernard Somuah: Ángel Dávila, Jorge Pérez-Lafuente desde el Juvenil o jugar con falso nueve. La elección dependerá de cada partido, pero la reconstrucción no termina en ataque, porque el técnico también quiere arreglar unos inicios en los que su equipo concede demasiado pronto.
Las dos cuestiones se cruzan en un momento delicado. Somuah estará fuera al menos cuatro meses y deja al filial sin un delantero que había marcado dos goles en 205 minutos. Y si el equipo vuelve a empezar perdiendo, el margen para reaccionar será todavía menor.
Una baja de larga duración
El delantero ghanés sufrió una rotura de la sindesmosis del tobillo izquierdo en el partido frente al Almería. El primer plazo estimado hablaba de unos cuatro meses, aunque Fredi ya ha ampliado esa referencia al señalar que estará de baja “de cuatro meses para arriba”. No estará disponible hasta 2027.
Su ausencia llega después de participar en las seis primeras jornadas de Segunda, con dos titularidades, 205 minutos y dos goles, y tras una 2025/26 en la que firmó nueve tantos en 33 partidos. El Fortuna pierde a una pieza que ganaba peso justo cuando el salto de categoría elevaba la exigencia arriba.
Dávila, la solución de casa
La primera alternativa que nombró el técnico es Ángel Dávila. Es la vía más directa: recurrir a un delantero que ya está dentro de la dinámica del filial sin tocar necesariamente toda la estructura ofensiva.
Pero nadie hereda el puesto por decreto. El mensaje de Fredi fue claro —“Tenemos que buscar alternativas”— y después concretó que el equipo se moverá entre ellas “según el partido”. Dávila es una opción, no un sustituto fijo.
Pérez-Lafuente abre la puerta del Juvenil
La segunda posibilidad es Jorge Pérez-Lafuente, atacante del Juvenil. Que el entrenador lo citara expresamente no es un detalle menor, porque confirma que el cuerpo técnico contempla acelerar otro proceso de cantera para cubrir una baja larga en Segunda.
El atacante ya ha participado en la preparación con el Fortuna y ha estado dentro de la dinámica ampliada del filial. Eso no implica un ascenso permanente ni una titularidad inmediata: significa que Fredi está dispuesto a mirar también hacia lo de casa cuando el partido lo pida.
El falso nueve cambia, no sustituye
La tercera alternativa es la más táctica: prescindir de un delantero centro específico. Jugar con falso nueve permitiría responder a la lesión sin buscar una copia exacta del ghanés, cambiando la ocupación de los espacios y la movilidad de toda la línea ofensiva.
Ahí está la diferencia entre las tres vías. Dávila ofrece una respuesta dentro de la plantilla, Pérez-Lafuente representa la cantera y el falso nueve altera directamente la estructura. Fredi no ha señalado qué jugador asumiría esa función, así que la incógnita seguirá abierta hasta ver qué pide cada rival.
El otro problema está en los primeros minutos
La ausencia de Somuah no es la única preocupación. El entrenador también ha puesto el foco en los malos arranques: “Llevamos muchos goles encajados en las primeras partes”, reconoció antes de recibir al Sabadell.
El cuerpo técnico ya ha mantenido una reunión específica con la línea defensiva para revisar errores y reducir acciones que están castigando demasiado al equipo, y el propio Fredi admite que todavía busca el sistema adecuado para activar al filial desde el pitido inicial. La última salida a Almería dejó el ejemplo perfecto: 1-0 en el minuto 6, 2-0 en el 17 y más de una hora persiguiendo un marcador imposible.
Reconstruir las dos áreas
Ese es el reto real que deja la lesión. El Fortuna debe encontrar una nueva solución ofensiva mientras evita que sus partidos empiecen cuesta arriba.
Dávila, Pérez-Lafuente y el falso nueve ofrecen tres caminos distintos, y ninguno ha sido definido como definitivo porque Fredi quiere elegir en función del rival. Flexibilidad hay, sí, pero servirá de poco si el equipo sigue regalando ventajas tempranas. El siguiente ajuste afecta a las dos áreas: encontrar gol sin Somuah y dejar de obligar a su nueva fórmula ofensiva a vivir siempre en la remontada.








