Meses de conversaciones
La renovación de Carl Starfelt sigue sin cerrarse, y en Balaídos el reloj ya se nota. A finales de marzo el defensa sueco, con contrato hasta junio de 2027, reconoció que su agente y el club mantenían conversaciones informales: «Creo que ha habido algunas conversaciones informales entre el club y mi agente», señaló entonces, cuando todavía le quedaba más de un año por delante y decía no sentir presión.
La dirección deportiva ya tenía el asunto sobre la mesa. Marco Garcés había explicado en febrero que el club trabajaba en varias renovaciones, la de Starfelt entre ellas.
Seis meses después, sigue sin desenlace. Esta semana el propio central lo confirmó: «Creo que el club y mi agente están en conversaciones. Ya veremos si llegamos a un acuerdo o no». Preguntado por una posible salida, fue igual de cauto: todavía es «demasiado pronto» para saberlo, y su prioridad ahora es la temporada.
El calendario aprieta
Sobre el papel, hay margen. El problema es que se estrecha semana a semana.
Starfelt firmó por cuatro temporadas cuando llegó al Celta procedente del Celtic en agosto de 2023, y su vínculo actual se extiende hasta el final de la campaña 2026/27. Pero a finales de diciembre entrará en los últimos seis meses de contrato, y ahí cambia todo: la normativa FIFA permite a un jugador cerrar con otro club cuando le quedan seis meses o menos de vinculación vigente. No es un ultimátum, y las partes podrían seguir hablando después. Pero diciembre ya funciona como termómetro de la negociación.
La espalda, superada
Al frente físico, las noticias son buenas. Los problemas de espalda que arrastraba desde marzo limitaron su continuidad durante meses; ahora, dice, quedaron atrás. «Me siento en buena forma», aseguró esta semana sobre su estado tras las rotaciones de Claudio Giráldez.
Los números lo acompañan: 218 minutos en tres partidos de LaLiga, dos de titular, y ya con un gol esta temporada. Sigue siendo, además, uno de los capitanes del vestuario, no es un dato menor para un club que debe sopesar edad (31 años, cumple 32 en junio), disponibilidad y peso dentro de una defensa donde la competencia ha crecido.
El Celta, contrarreloj
No hay acuerdo anunciado ni decisión pública de marcharse. Lo que hay es un proceso que avanza despacio: contactos informales en marzo, conversaciones confirmadas en septiembre, y un reloj que empieza a correr más rápido de lo que al club le gustaría. Los celestes tienen los próximos meses para comprobar si la recuperación de Starfelt se traduce en continuidad sobre el césped, y para decidir, antes de que el calendario decida por ellos, qué papel le espera más allá de 2027.








