El Deportivo mueve ficha en el eterno pulso entre control y flexibilidad: el club y los representantes de Marathón Inferior han cerrado un acuerdo de 14 puntos, todavía pendiente de firma, que abre la puerta a ceder el abono sin renunciar a saber quién ocupa cada butaca. El pacto, fruto del diálogo con la grada, sirve de termómetro de hasta dónde está dispuesta a llegar la entidad con su afición más identitaria.
La cesión, solo por el canal oficial
El titular podrá prestar su localidad cuando no vaya a acudir al partido, pero deberá hacerlo a través de la plataforma oficial habilitada por la entidad. Nada de acuerdos informales entre vecinos de grada: el acceso sigue siendo personal y nominativo. Desde el 14 de agosto el club ya permite tramitar la cesión indicando nombre, apellidos y DNI de quien va a entrar, o liberar la butaca para que otro aficionado la ocupe. El carné no se vuelve libremente transferible: se abre un cauce autorizado, y punto.
Tres avisos y la infracción se dispara
El acuerdo también pone precio a saltarse el procedimiento. Una primera cesión fraudulenta se queda en infracción leve. La segunda ya es grave. Y la tercera en la misma temporada se convierte en muy grave, con las medidas del Régimen Interno del Recinto Deportivo sobre la mesa. El mensaje es claro: prestar el carné por libre no pesa igual la primera vez que la tercera.
Por qué el club guarda el DNI
La identificación sigue siendo la columna vertebral del sistema. La política de privacidad del Deportivo fija que, en el alta o la renovación de Marathón Inferior, solo se recogerá una copia del anverso del DNI. La entidad lo justifica por la necesidad de acreditar al titular, controlar el acceso a la grada y reforzar la seguridad durante los partidos, además de sus obligaciones legales como organizador y su colaboración con las autoridades cuando toque. Esa copia no se guarda para siempre: los datos de los abonados de Marathón Inferior se conservarán durante la temporada en curso y deberán destruirse de forma segura cuando termine. Hay una excepción, eso sí: los datos podrán quedar bloqueados si están vinculados a una investigación policial en curso, un procedimiento judicial o administrativo abierto, o a posibles infracciones graves o muy graves relacionadas con la seguridad del evento.
17 expedientes y más de 267.000 euros de multa
El control de identidad no nace de la nada: según los propios datos del club, los blanquiazules ya suman 17 expedientes de la RFEF durante la temporada 2025/26 por hechos ocurridos en Marathón Inferior. Las sanciones ya cuantificadas superan los 267.000 euros, la mayoría por cánticos contrarios a la normativa antiviolencia y, en los casos más recientes señalados por el propio club, también por lanzamiento de objetos. Sobre el papel, dar más margen a la afición ilusiona; el problema es que la factura disciplinaria sigue ahí, y el pacto lo sabe.
El pacto de Marathón Inferior deja claro el equilibrio que ha marcado toda la negociación: ceder el carné sí, pero sin borrar el rastro de quien entra por la puerta. Cuando el documento quede firmado, la norma será sencilla —y quien la salte por tercera vez, lo notará en el bolsillo.








