El Deportivo de La Coruña sufrió un inesperado revés en Riazor tras caer por 0-2 ante un Granada muy sólido que supo jugar su partido con inteligencia y eficacia. El equipo gallego, aspirante a pelear por el ascenso en LaLiga Hypermotion, dominó largas fases del encuentro pero se encontró con un rival bien armado en defensa que castigó dos momentos clave con los goles de José Arnaiz y Jorge Pascual. Una derrota dolorosa para los blanquiazules que corta su dinámica en casa y obliga a reaccionar en la recta decisiva de la temporada.
Un Deportivo con iniciativa… pero sin premio
Riazor presentaba ambiente de gran cita. El Deportivo sabía que sumar tres puntos era fundamental para mantenerse firme en la pelea por los puestos de ascenso y desde el inicio intentó asumir el protagonismo del encuentro.
Los de Antonio Hidalgo buscaron imponer ritmo con circulación de balón y presencia en campo rival, tratando de encontrar espacios en un Granada que llegó a A Coruña con un planteamiento muy claro: defender con muchos hombres y salir rápido al contragolpe.
A pesar del dominio territorial deportivista, el primer golpe llegó del lado visitante. En el minuto 18, un centro preciso al área encontró a José Arnaiz, que se adelantó a la defensa y cabeceó a la red para poner el 0-1.
El tanto fue un jarro de agua fría para un Deportivo que hasta ese momento controlaba el partido, pero que se encontró por detrás en el marcador.
El muro rojiblanco desespera al Dépor
A partir de ese momento, el guion del partido quedó marcado. El Deportivo asumió el peso del juego mientras el Granada se replegaba con orden y disciplina.
El conjunto coruñés buscó abrir la defensa rival con cambios de orientación, centros laterales y disparos desde la frontal. Stoichkov, Mario Soriano y Eddahchouri intentaron generar peligro entre líneas, pero la zaga visitante se mostró firme durante todo el encuentro.
La ausencia de Yeremay, baja por pubalgia, también se dejó notar en el desequilibrio ofensivo del equipo gallego. Al Deportivo le faltó ese punto de electricidad para romper el entramado defensivo de los andaluces.
El Dépor aprieta tras el descanso
En la segunda mitad el Deportivo dio un paso al frente. Antonio Hidalgo movió el banquillo buscando más control en el centro del campo y mayor presencia ofensiva.
El equipo blanquiazul comenzó a pisar con más frecuencia el área rival y tuvo una de las ocasiones más claras con un potente disparo desde la frontal que pasó rozando el poste.
Riazor empujaba y el Deportivo parecía acercarse al empate, pero cada ataque encontraba siempre una pierna rojiblanca que evitaba el gol.
El Granada sentencia en el momento más duro
Cuando el Deportivo estaba volcado en busca del empate llegó el golpe definitivo. En el minuto 84, una transición rápida del Granada terminó con Jorge Pascual recibiendo dentro del área y definiendo con sangre fría para firmar el 0-2.
El segundo tanto silenció el estadio y dejó sin margen de reacción al equipo coruñés, que lo intentó hasta el final pero ya sin claridad.
Un tropiezo que obliga a reaccionar
La derrota supone un frenazo para el Deportivo en su objetivo de seguir consolidado en la zona alta de LaLiga Hypermotion. En un campeonato tan largo y exigente, cada punto cuenta y los errores se pagan caros.
Sin embargo, el equipo de Antonio Hidalgo ha demostrado durante la temporada que tiene fútbol y carácter para levantarse de este tipo de golpes. Como se dice en el vestuario: las ligas no se ganan solo con talento, también con capacidad para levantarse después de caer.
Riazor se marchó con sabor amargo, pero la carrera por el ascenso sigue abierta. Y al Deportivo todavía le queda mucho fútbol por decir.








