Impulsó un equipo legendario desde un campo de tierra hasta la cima del fútbol femenino español
José Mañana, figura clave en el desarrollo del fútbol femenino en Galicia, falleció en A Coruña tras una larga enfermedad. Fue el creador del histórico Karbo, el equipo que abrió camino para cientos de jugadoras en una época en la que el fútbol para mujeres era casi una utopía.
Un visionario en el barrio de Os Mallos
Todo comenzó en los años 60, cuando Mañana, ligado al colegio Karbo como alumno y profesor, decidió crear un equipo femenino en pleno barrio coruñés de Os Mallos. El campo era de tierra, sin porterías ni gradas, pero su empeño fue más fuerte que cualquier limitación material.
Reclutando talento a pie de calle
Corría el año 1969 cuando, de forma artesanal, empezó a reunir jugadoras. Las buscaba en los parques, en los patios de colegio, en cualquier rincón donde viera una pelota rodar. Así formó un grupo inicial de 14 niñas, plantando la semilla del equipo que marcaría una época.
El Karbo, referente del fútbol femenino en Galicia
Con esfuerzo y constancia, el Karbo fue creciendo. Pasaron de jugar amistosos contra equipos masculinos a competir en torneos oficiales, hasta convertirse en campeonas de la Copa de la Reina. Durante años, fueron el estandarte del fútbol femenino gallego, con un estilo aguerrido y una identidad propia.
Cuando el corazón ya no bastaba: el traspaso al Dépor
A medida que el equipo crecía, también lo hacían los costes. Incapaz de asumirlos en solitario, Mañana pactó la integración del Karbo en la estructura del Real Club Deportivo. Fue una decisión dura, pero necesaria para asegurar la continuidad del proyecto. Cedió el timón con elegancia, acordando la transición con Quinocho, por entonces seleccionador gallego.
Un legado imborrable para el deporte gallego
José Mañana no solo creó un equipo. Abrió una puerta que había estado cerrada para las mujeres en el deporte. Gracias a él, muchas gallegas pudieron soñar con jugar al fútbol en serio. Hoy, Galicia pierde a un pionero, pero su legado seguirá presente cada vez que una niña chute un balón sin pedir permiso.







