El resultado Deportivo de La Coruña ante el Andorra cambia el cierre de temporada: el Dépor remontó en Riazor, ganó 2-1 y dio un paso enorme hacia Primera. Este partido del Deportivo de La Coruña deja tres puntos de peso y refuerza la clasificación del Deportivo de La Coruña, que ahora depende de sí mismo para cerrar el ascenso directo.
En este partido Depor que empezó cuesta arriba, el 2-1 en Riazor confirmó algo importante: el equipo sabe corregirse sobre la marcha y competir cuando el contexto aprieta. La reacción tras el descanso tuvo fútbol, calma y la sensación de que el ascenso ya está mucho más cerca que hace una jornada.
El Andorra golpeó primero con el tanto de Cerdá, pero el Dépor corrigió el guion tras el descanso con un golazo de Mario Soriano en el minuto 48 y el tanto de Zakaria en el 82. La reacción fue inmediata, profunda y, sobre todo, madura.
La clasificación del Deportivo de La Coruña da un giro clave
La victoria mueve la clasificación del Deportivo de La Coruña: el conjunto coruñés sigue en la segunda plaza con 74 puntos, tres por encima del Almería y con el golaverage particular a favor. La cuenta es simple: el ascenso directo depende del propio Dépor.
- Le queda una victoria para asegurar matemáticamente el salto.
- Si sus perseguidores fallan, incluso un empate puede acercarlo al cierre definitivo.
- Llega a este punto tras encadenar once jornadas sin perder.
Lo importante no fue solo marcar dos goles
La remontada explica algo más valioso que el resultado: el Deportivo ya sabe cambiar de velocidad dentro de un mismo partido. En la primera parte tuvo fases de control sin continuidad. En la segunda encontró agresividad, altura de presión y mejor ocupación del área rival.
Mario Soriano activó el cambio con un disparo desde fuera del área que alteró el partido y la grada. Zakaria cerró la tarde con una acción de delantero resolutivo. Entre ambos goles apareció un equipo con más iniciativa por fuera, más convicción por dentro y menos ansiedad en los metros finales.
Riazor ya no empuja solo: también ordena
La remontada no se entiende sin el contexto. El estadio jugó su papel, pero lo decisivo fue cómo el Dépor convirtió la emoción en estructura y no en precipitación. Esa diferencia suele separar a los aspirantes del ascenso de los equipos preparados para subir.
El mensaje competitivo que deja el partido es potente: el Deportivo no necesita partidos perfectos para ganar. Le basta con reconocer a tiempo dónde está el partido y atacarlo con sus mejores piezas.
Lo que viene
El ascenso todavía no está firmado, pero sí acotado. Ahora el Dépor encara la próxima jornada sabiendo que el objetivo ya no es una combinación externa, sino una ejecución propia.
Eso convierte el 2-1 ante el Andorra en algo más que tres puntos. Lo convierte en una víspera. Primera ya no es una hipótesis lejana. Es el siguiente paso si el equipo mantiene este nivel de respuesta.







