El Celta de Vigo pasó en cuestión de minutos de saborear una victoria plácida a firmar uno de los tropiezos más dolorosos del curso en LaLiga EA Sports. Tras adelantarse con autoridad en Balaídos, el conjunto de Claudio Giráldez se descompuso tras el descanso y acabó cediendo ante un Deportivo Alavés que creyó hasta el final para llevarse un triunfo clave en su pelea por la permanencia (3-4).
Un arranque de fútbol total que engañó a todos
El guion parecía escrito para una tarde tranquila en Vigo. El Celta salió con ritmo alto, presión adelantada y una pegada demoledora. Ferran Jutglà fue el faro ofensivo: primero abriendo el marcador tras una acción bien trenzada y, más tarde, participando en el segundo tanto que dejó muy tocado al conjunto vitoriano.
El tercer golpe llegó antes del descanso, con el propio Jutglà firmando su doblete y desatando la euforia en Balaídos. Con el 3-0 en el marcador y el equipo dominando en todas las fases del juego, el partido parecía resuelto antes de tiempo.
El gol que cambió el partido… y la mentalidad
Sin embargo, el fútbol no entiende de lógica. Justo antes del intermedio, el Alavés encontró un tanto que le permitió seguir con vida. Ese 3-1 no solo recortó distancias, sino que activó una reacción anímica que terminaría siendo decisiva.
El Celta, quizá condicionado por el desgaste europeo de días atrás, bajó una marcha. Lo que en la primera mitad era precisión y agresividad, se convirtió en dudas y pérdidas en zonas comprometidas.
Un Celta irreconocible tras el descanso
La segunda parte fue un giro radical. El equipo gallego perdió el control del centro del campo y empezó a conceder metros. El Alavés, dirigido con colmillo por Quique Sánchez Flores, detectó la debilidad y comenzó a atacar con insistencia.
El segundo gol visitante llegó tras un error en la salida de balón, síntoma claro de la desconexión local. A partir de ahí, el partido entró en una fase de ida y vuelta en la que el Celta dejó de ser sólido y el Alavés ganó confianza.
Incluso un tanto anulado a los celestes, que habría supuesto un respiro, no cambió la dinámica de un equipo que ya jugaba con el freno de mano echado.
Remontada con sello de supervivencia
En el tramo final, el Alavés terminó de completar la machada. Primero igualó el encuentro aprovechando la fragilidad defensiva local y, poco después, culminó la remontada ante un Celta totalmente superado emocionalmente.
Los últimos minutos fueron un asedio sin premio para los vigueses. El guardameta rival, que había sufrido en la primera mitad, acabó siendo decisivo para asegurar tres puntos de oro para su equipo.
Golpe a las aspiraciones europeas
Más allá del resultado, la derrota deja cicatrices. El Celta pierde una oportunidad clara de consolidarse en la zona alta de la clasificación y evidencia un problema recurrente: la falta de consistencia competitiva en partidos aparentemente controlados.
Tras su brillante actuación en competición europea días antes, el equipo vuelve a demostrar que el verdadero examen está en el día a día de LaLiga. Si quiere mirar hacia puestos de Champions o Europa, deberá corregir errores defensivos y gestionar mejor los partidos.
Por su parte, el Deportivo Alavés sale reforzado en la lucha por evitar el descenso, demostrando que, en esta categoría, nadie baja los brazos… y que los partidos duran 90 minutos.






