El mercado empieza a calentar en Vigo y el nombre de Brais Méndez ya agita el entorno celeste. El centrocampista de Mos, con contrato en la Real Sociedad hasta 2028, ha perdido protagonismo en San Sebastián y su posible vuelta al Celta aparece como una operación cargada de fútbol, identidad y ambición. No sería solo un fichaje: sería recuperar talento de la casa para un proyecto que quiere mirar más arriba.
Un regreso que tendría más de proyecto que de nostalgia
El Celta de Vigo ya mira al próximo curso con la libreta abierta y una idea clara: subir el nivel competitivo de la plantilla sin perder la conexión con Balaídos. En ese tablero aparece un nombre que activa la fibra sensible del celtismo: Brais Méndez.
El mediapunta gallego, formado en A Madroa y actualmente en la Real Sociedad, encajaría como anillo al dedo en un equipo que busca más talento entre líneas, más llegada desde segunda línea y más jerarquía en los metros finales.
No estamos ante el clásico rumor de verano para rellenar tertulias. La posibilidad de su regreso tiene varias patas: deseo del futbolista, contexto deportivo favorable y una ventana de mercado que podría abrirse si la Real acepta negociar.
Balaídos necesita calidad inmediata
El Celta ha vivido una temporada con tramos de buen fútbol, pero también con partidos en los que le faltó colmillo para cerrar encuentros. La reciente derrota ante el Levante en Balaídos, con un 2-3 que dejó señalado al bloque defensivo, recordó que el equipo todavía necesita ajustar piezas si quiere dar un salto real en LaLiga.
En ese escenario, Brais Méndez no sería un simple refuerzo de rotación. Sería un futbolista capaz de mejorar la circulación, activar a los atacantes y ofrecer golpeo, pausa y último pase. Un jugador de los que no abundan, de esos que ven la jugada medio segundo antes. Y en el fútbol actual, ese medio segundo vale puntos.
Además, su conocimiento del club y del entorno reduciría el periodo de adaptación. Aquí no habría que explicarle qué pesa Balaídos, qué exige la grada ni qué significa vestir la camiseta celeste. Eso ya viene de serie.
Su pérdida de protagonismo en la Real abre una rendija
Brais Méndez llegó a la Real Sociedad como un futbolista importante y durante varias temporadas tuvo peso en un proyecto europeo. Sin embargo, su situación ha cambiado. Con Pellegrino Matarazzo, su presencia se ha reducido y esa pérdida de influencia ha alimentado las dudas sobre su continuidad.
El dato es significativo: pese a que mantiene contrato hasta 2028, varias informaciones apuntan a que con Matarazzo apenas ha tenido unos 680 minutos desde la llegada del técnico, una señal evidente de que su rol ya no es el mismo.
Aun así, sus números globales de la temporada mantienen valor competitivo: 6 goles y 2 asistencias en LaLiga, con más de 1.600 minutos acumulados. Es decir, no hablamos de un jugador desconectado del alto nivel, sino de un futbolista con producción real y margen para relanzarse en un contexto más favorable.
Giráldez tendría una pieza de mucho encaje
Para Claudio Giráldez, un perfil como Brais Méndez ofrecería múltiples soluciones. Puede actuar por dentro, recibir entre líneas, aparecer cerca del área y asociarse con futbolistas de buen pie. En un Celta que quiere crecer desde la pelota, su regreso tendría bastante lógica táctica.
También permitiría elevar la competencia interna. Y eso, en una plantilla que pretende dar un paso adelante, es oro puro. Los equipos que quieren mirar a Europa no solo necesitan once titulares: necesitan alternativas, hambre y jugadores que obliguen al compañero a apretar cada entrenamiento.
Brais aportaría experiencia en LaLiga, recorrido europeo y un vínculo emocional que siempre suma. El vestuario ganaría un futbolista hecho, pero con raíces celestes. Una mezcla difícil de encontrar en el mercado sin pasar por caja como si fuera día grande en la lonja.
La operación no será sencilla, pero sí tiene sentido
El principal obstáculo está claro: la Real Sociedad conserva el control contractual del jugador hasta 2028. Eso obliga al Celta a moverse con inteligencia, paciencia y números muy medidos.
La posible predisposición del futbolista a volver a Vigo y ajustar sus condiciones económicas puede ayudar, pero el balón lo seguirá teniendo también el club donostiarra. Si la Real abre la puerta, Balaídos podría encontrarse ante una oportunidad de mercado con mucho valor deportivo y simbólico.
El Celta necesita acertar este verano. Y fichar bien no siempre consiste en traer nombres exóticos o apuestas lejanas. A veces, el mejor movimiento está en recuperar a quien ya sabe lo que significa la casa.
Brais Méndez, por edad, calidad y contexto, encajaría en esa categoría. El celtismo ya ha empezado a hacer cuentas. Y cuando Balaídos se ilusiona con un regreso así, la grada suele apretar como en los minutos finales de un partido grande.







