Riazor protege su diferencial en el momento más caliente del curso
El Deportivo de La Coruña entra en la fase decisiva de LaLiga Hypermotion con una estrategia clara: no quemar a su jugador más desequilibrante justo cuando más se le va a necesitar. Yeremay Hernández ya está de vuelta, pero su papel está medido al detalle para llegar en plenitud al tramo final.
Un empate que cambia el enfoque del Dépor
El tropiezo en Gijón ha tenido efecto inmediato en la hoja de ruta blanquiazul. El equipo ha cedido terreno en la pelea por el ascenso directo y ahora cada jornada se convierte en una eliminatoria encubierta.
En este contexto, la gestión física cobra más valor que nunca. El cuerpo técnico no quiere riesgos innecesarios y prioriza que sus piezas clave estén disponibles cuando se juegue todo.
Porque si algo ha demostrado la Segunda División es que el ascenso no siempre lo gana el mejor… sino el que llega más entero a mayo.
Antonio Hidalgo dosifica pensando en el sprint final
El plan de Antonio Hidalgo es claro: sumar minutos, pero sin forzar. El técnico ha detectado que Yeremay empieza a recuperar sensaciones —chispa, desborde, confianza—, pero aún no está en su techo competitivo.
La idea es sencilla y a la vez estratégica: convertirlo en un factor decisivo en las últimas jornadas, no en un parche inmediato.
Un perfil como el suyo —vertical, eléctrico y con capacidad para romper líneas— es oro puro en partidos cerrados, especialmente ante rivales que se encierran o aprietan en bloque alto.
Córdoba, un duelo con trampa en Riazor
El siguiente examen será ante el Córdoba, un rival incómodo que suele exigir precisión en salida y paciencia con balón. El Dépor quiere mandar desde la posesión y evitar pérdidas en zonas comprometidas.
Ahí es donde Yeremay puede marcar diferencias, sobre todo en escenarios de uno contra uno o en acciones de desequilibrio en banda.
Eso sí, todo apunta a una participación controlada, probablemente entrando en fases concretas del partido donde pueda maximizar su impacto.
La enfermería condiciona el puzzle
El técnico sigue pendiente de varias piezas. La evolución de jugadores como Quagliata o Loureiro abre opciones, pero la situación de Villares mantiene cierta incertidumbre en la rotación.
Esto obliga a optimizar esfuerzos y a gestionar cargas con precisión, especialmente en semanas con calendario comprimido.
En este tipo de tramos, tener a todos disponibles no es un lujo: es una necesidad competitiva.
Riazor empuja… y aprieta
El ambiente en A Coruña está en modo playoff anticipado. La afición ha respondido en los últimos partidos y se espera otro escenario de máxima exigencia en casa.
Ese empuje puede ser clave en partidos cerrados, donde el equipo necesita un punto extra de energía. Y jugadores como Yeremay son los que conectan directamente con la grada.
Cuando él arranca, Riazor se levanta. Y eso también juega.
Una gestión que puede valer un ascenso
El Dépor no solo está compitiendo, está planificando cómo competir mejor en el momento exacto. La dosificación de Yeremay no es prudencia… es estrategia pura.
Porque en una liga tan larga y exigente, el verdadero diferencial no siempre está en quién juega más… sino en quién llega mejor.
Y en A Coruña lo tienen claro: si Yeremay llega fino al final, el Dépor tendrá mucho ganado.








