El Deportivo vuelve a Primera División ocho años después con un objetivo inmediato muy claro: quedarse. En la hoja de ruta del club aparece una cifra marcada en rojo, los 45 puntos, como base para consolidarse en LaLiga EA Sports y acelerar un crecimiento económico que podría colocar al Dépor, en apenas tres temporadas, entre los presupuestos 10-12 de la categoría.
Un regreso a Primera con los pies en el césped
El Deportivo no quiere que su vuelta a la élite sea una visita de cortesía. El ascenso ha devuelto a Riazor al escaparate grande del fútbol español, pero en el club blanquiazul no se habla de atajos ni de fuegos artificiales. La palabra clave es permanencia.
La idea es sencilla de explicar y complicada de ejecutar: competir como recién ascendido, asumir que el primer año será exigente y convertir la salvación en el primer gran ladrillo del nuevo proyecto. Ahí aparece el listón de los 45 puntos, una frontera simbólica que el club entiende como punto de partida para ganar estabilidad deportiva y margen económico.
En A Coruña hay ilusión, pero también cálculo. Y en Primera, ya se sabe, tan importante como entrar bien al partido es no partirse en dos a los veinte minutos.
El salto económico que cambiaría el tablero del Dépor
La permanencia no solo sería una alegría deportiva. Para el Deportivo, seguir en Primera activaría una segunda fase del plan: más ingresos televisivos, mayor visibilidad comercial, crecimiento internacional, patrocinios, experiencias en Riazor y una explotación más potente de la marca blanquiazul.
El club entiende que el primer curso en LaLiga EA Sports llega con derechos televisivos más modestos, propios de un recién ascendido. Pero el escenario cambia si el equipo consigue salvarse y firma una clasificación razonable en las siguientes temporadas. Ahí es donde aparece el objetivo de colocarse entre los presupuestos 10-12 de Primera.
No se trata de vender humo. Se trata de aprovechar la ola sin que el club vuelva a cometer pecados antiguos. El Dépor quiere crecer, sí, pero con el cinturón bien abrochado.
Cantera, sostenibilidad y plusvalías: el nuevo catecismo blanquiazul
El proyecto deportivo pasa por una idea muy definida: una plantilla con jóvenes de valor, jugadores formados en Abegondo y futbolistas capaces de crecer dentro del club. El Deportivo ha encontrado en la cantera algo más que una seña de identidad; también una vía para competir sin romper la caja.
Nombres como Yeremay, David Mella, Noé, Bil Nsongo o Noubi forman parte de esa nueva arquitectura. La dirección deportiva quiere talento, edad de mercado y margen de progresión. En otras palabras: jugadores que puedan dar rendimiento hoy y generar valor mañana.
El club también asume que, si un futbolista no quiere continuar, tendrá que pedirlo y abrir una negociación. Pero el punto de partida es claro: el Deportivo quiere proteger a sus jóvenes, no ponerles un cartel de liquidación en la puerta de Abegondo.
El Depor Training Center como corazón del plan
La nueva ciudad deportiva, el Depor Training Center, aparece como una de las grandes piezas estratégicas del futuro blanquiazul. No es solo una inversión en instalaciones; es una declaración de intenciones.
El club quiere construir desde abajo, con una estructura que permita alimentar al primer equipo, al Fabril y al Dépor Abanca. La exigencia interna de que una parte relevante de la plantilla tenga formación en Abegondo refuerza esa apuesta por la identidad propia.
En tiempos en los que muchos clubes buscan soluciones en el mercado antes de mirar al campo de al lado, el Deportivo pretende que Abegondo sea fábrica, refugio y trampolín.
Riazor, el factor que empuja desde la grada
El ascenso ha reactivado una energía que en A Coruña nunca terminó de apagarse. Riazor vuelve a Primera con una afición que ya funcionaba a ritmo de élite incluso en categorías inferiores. Ese empuje social es una de las grandes bazas del club.
El Deportivo sabe que su masa social multiplica el impacto del proyecto. En días de partido, la ciudad se viste de blanquiazul; en días normales, también. Esa conexión entre equipo y entorno es un activo deportivo, comercial y emocional.
Pero la grada no suma puntos sola. Ayuda, aprieta y empuja, aunque luego el balón exige lo de siempre: acierto en las áreas y cabeza fría cuando vengan curvas.
Un club más grande que el primer equipo
El crecimiento del Deportivo no se limita al regreso del primer equipo masculino a Primera. El Fabril también ha subido a Primera Federación, el Dépor Abanca sigue en Liga F y el grupo cuenta además con el Penafiel en Portugal.
Esa estructura multiplica posibilidades, pero también costes y responsabilidades. Mantener varios frentes competitivos exige planificación, recursos y una dirección clara. La apuesta es ambiciosa: que el Deportivo vuelva a ser un club de Primera no solo por categoría, sino por organización.
La nostalgia del viejo Superdépor puede estar en el museo y en la memoria, pero el reto actual va por otro carril: permanencia, crecimiento sostenible y una base deportiva que no dependa de una sola temporada inspirada.







