Leo Román ya ejerce como uno de los rostros del nuevo Deportivo. El guardameta ibicenco fue presentado oficialmente en el Dépor Training Center y dejó claro que su llegada a A Coruña no respondió a una falta de alternativas, sino a una elección meditada.
El portero reconoció que manejaba varias propuestas, pero que la apuesta blanquiazul terminó inclinando definitivamente la balanza. Buscaba estabilidad, ambición y un proyecto con recorrido. Encontró esas tres condiciones en el Dépor.
«Tenía varias opciones, pero buscaba un proyecto sólido, equilibrado y con vistas al futuro. Creo que el Dépor cumple todo eso», explicó durante su presentación. La decisión del club de ejecutar una operación de nueve millones de euros reforzó esa sensación de confianza. Para Román, fue «un golpe sobre la mesa».
Una apuesta fuerte para proteger la portería
El Deportivo no ha incorporado a Leo Román como una pieza de paso. El guardameta firmó por cinco temporadas después de que la entidad coruñesa abonase al Mallorca los nueve millones de euros fijados en su cláusula de rescisión.
La magnitud de la inversión sitúa al ibicenco como una de las grandes apuestas del proyecto para el regreso a Primera División. Sin embargo, el portero evitó colocarse por delante de sus compañeros y centró su discurso en el trabajo diario.
«Vengo a sumar, a dar mi cien por cien y a poner lo que tengo a disposición del equipo», afirmó. También destacó la acogida recibida durante sus primeros entrenamientos y aseguró que la adaptación al vestuario está siendo sencilla.
Competencia abierta bajo los palos
La llegada de Leo Román eleva notablemente el nivel de una portería en la que también aparecen Germán Parreño y Álvaro Ferllo. Eric Puerto, por su parte, podría buscar una salida que le permita disfrutar de continuidad.
Román asumió la competencia con naturalidad. Considera que el Deportivo dispone de buenos profesionales y que esa pugna interna debe servir para mejorar el rendimiento colectivo.
La inversión realizada por el club señala al ibicenco como candidato evidente a la titularidad, pero el nuevo portero evitó reclamar privilegios antes de disputar el primer minuto. El dorsal se gana en el césped, no durante la rueda de prensa.
Un proyecto que mezcla juventud y experiencia
El guardameta también valoró la planificación que está llevando a cabo el Deportivo. El club ha apostado durante esta primera fase del mercado por futbolistas jóvenes y contratos de larga duración, sin cerrar la puerta a incorporaciones con mayor recorrido en la élite.
Román considera acertada esa combinación entre cantera, talento emergente y jugadores experimentados. En ese contexto apareció el nombre de Pierre-Emerick Aubameyang, aunque el portero se mantuvo prudente.
«Hasta que no se cierre, son rumores», señaló. Aun así, admitió que el vestuario recibiría con satisfacción una incorporación de ese nivel y destacó que todavía quedan posiciones por reforzar.
Sin perderle el respeto a Primera
Leo Román ya conoce la exigencia de la máxima categoría y quiso rebajar cualquier euforia prematura alrededor del nuevo proyecto. El Deportivo regresa a Primera con ambición, pero también con la obligación de competir desde la humildad.
El guardameta recordó que la categoría será muy dura y que el equipo deberá mantener el máximo nivel de concentración y esfuerzo durante toda la temporada.
Su mensaje fue directo: el Dépor puede plantearse objetivos importantes, pero antes tendrá que demostrar cada jornada que está preparado para competir entre los mejores.
Riazor dejó huella antes del fichaje
El nuevo portero ya había vivido el ambiente de Riazor antes de convertirse en futbolista del Deportivo. Allí disputó un amistoso con la selección española frente a Irak, cuando todavía desconocía que acabaría defendiendo la camiseta blanquiazul.
También había visitado el estadio en un encuentro de Copa del Rey. Ambas experiencias le permitieron conocer de primera mano el ruido, la presión y la capacidad de empuje de la grada coruñesa.
Ahora tendrá esa afición a su espalda. Y después de una operación de nueve millones, también todas las miradas sobre sus guantes.







