Después de la llegada del grupo Élite hace ya siete temporadas y de que bajo su tutela el Racing C. Ferrol volviera al fútbol profesional 15 años después, la entidad ferrolana vive tras el último descenso de categoría un momento de reconstrucción que podría resultar vital para el futuro del club a corto y medio plazo.
Lo que comenzó como una temporada de consolidación en Segunda División ha terminado en un estrepitoso descenso a Primera Federación, que ha dejado al club tocado no solo en lo deportivo, sino en su misma estructura institucional.
Hoy, seis semanas después de consumarse la caída de manera matemática al pozo de la Primera Federación, el Racing sigue reestructurándose internamente, pero sin director deportivo, sin definir su plantilla, sin ciudad deportiva operativa (Carlos Mouriz había anunciado al menos un campo operativo para el mes de julio) y con una afición cada vez más desorientada.
🔻 La segunda vuelta que lo cambió todo
La caída del Racing no fue un accidente. Se fue gestando jornada a jornada en una segunda vuelta de la temporada 23-24 para olvidar: números de descenso, juego plano, confianza en caída, y un vestuario que parecía descompuesto y muy alejado de la sintonía necesaria con su entrenador. Pese a todo, y gracias a la renta de puntuación de una primera vuelta memorable, la temporada se cerró con un Racing en una excelente décima posición y con opciones de disputar los play off de ascenso en el tramo final.
En la recién finalizada temporada, el club apostó por la renovación de Cristóbal Parralo, una decisión que hoy muchos consideran el principio del fin. La destitución del técnico llegó tarde, tras un humillante 6-0 en Santander que dejó al equipo muy tocado, en puestos de descenso directo, a ocho puntos de la salvación y de donde ya no saldría hasta el fatal desenlace.
El relevo en el banquillo tampoco surtió efecto: Alejandro Menéndez tomó un grupo roto y no logró revertir la tendencia. Tampoco el mercado invernal sirvió para evitar el desastre con cuatro refuerzos de los que solo el defenestrado con anterioridad Héber Pena, rindió como se esperaba. Ni Insua, ni Naim, ni un Raúl Blanco que terminó lesionado la temporada, mostraron el nivel necesario. Menéndez trabajó con profesionalidad, pero no estuvo acertado ni en sus decisiones deportivas, ni en sala de prensa, donde sus apreciaciones parecían más cercanas a un mundo ideal que a la cruda realidad. El Racing cerró la temporada a nada menos que 21 puntos de la salvación, un dato que habla por sí solo del descalabro vivido. Todavía a día de hoy no ha habido una despedida oficial del club para el técnico asturiano. Él si lo hizo despidiéndose de todos en sus redes sociales.
🧩 La soledad de Mouriz: un síntoma de la deriva institucional
Tras el desastre, la figura de Carlos Mouriz quedó señalada. El hasta ahora director deportivo y general —el hombre que había devuelto al Racing al fútbol profesional— compareció solo, por voluntad propia, para anunciar su marcha. Nadie del club le acompañó. Una imagen que muchos consideran el reflejo del alejamiento de posturas entre ambas partes desde hacía ya tiempo.
El propio presidente Manuel Ansede declaró que Mouriz sigue siendo “su amigo”, y el propietario del club Ignacio Rivera, aseguró que había “aprendido mucho” de él. Sin embargo, el vacío institucional en ese momento clave fue evidente.
A día de hoy, el Racing sigue sin director deportivo, una carencia que paraliza la necesaria reconstrucción del equipo.
🏗️ Ciudad deportiva: promesas que no concretan
Otro de los frentes abiertos es la famosa ciudad deportiva. Ignacio Rivera dijo en declaraciones a la Radio Galega que no podía garantizar cuándo estaría , al menos en parte, en funcionamiento, si en julio, agosto, septiembre...
Por su parte, casi un mes después del primer desbroce de los terrenos, Ansede asegura que sigue adelante, que todo sigue su curso y que todavía está en fase de replanteos, valoración de edificaciones, etc. pero lo cierto es que el equipo se verá obligado otro año más a comenzar la temporada peregrinando por los campos de Ferrolterra para entrenar. Un atraso estructural que lastra la preparación y el trabajo diario. En siete temporadas de mandato, Élite no ha sido capaz de solucionar este problema de la mejor manera y el equipo ha tenido incluso que abandonar A Gándara en algunos momentos de la temporada como campo habitual de entreno, teniendo que desplazarse a O Pote, Mugardos o Rio Seco para llevar a cabo sus sesiones preparatorias. Algo inédito si hablamos de fútbol profesional.
🕰️ Afición huérfana de respuestas
A todo esto se suma una gestión de la comunicación que deja mucho que desear. El club no ha ofrecido una explicación a fondo de las causas y responsables del descenso y tampoco del proyecto que viene.
Más allá de la presentación de Pablo López como nuevo técnico, poco o nada se ha dicho sobre el modelo de equipo que se busca, el perfil de jugadores o los objetivos reales del equipo para la próxima temporada.
Además, la campaña de abonados, ha sido anunciada por Ansede para finales de junio, cuando se cumplirán más de dos meses de la fatídica fecha de consumación del descenso. No será por tiempo.
🧭 ¿Qué Racing veremos en 2025-26?
A día de hoy, con el club moviéndose entre bambalinas a la espera de la llegada del nuevo director deportivo, el Racing previsiblemente tendrá que reestructurar prácticamente la totalidad de su plantilla. Sin director deportivo, sin ciudad deportiva en marcha y con un técnico recién aterrizado, la situación es crítica.
Pablo López tendrá por delante uno de los mayores, si no el mayor, reto de su carrera: reconstruir un equipo desde cero en un contexto de gran presión, con el tiempo cada vez más justo y con una afición que espera expectante las noticias para volver a ilusionarse.








