El centrocampista del Deportivo de La Coruña, Riki Rodríguez,analizó con autocrítica la derrota sufrida en Riazor frente al Granada CF (0-2), un resultado que frena las aspiraciones del conjunto gallego de acercarse a la zona alta de LaLiga Hypermotion. El futbolista reconoció que el equipo no encontró soluciones ante el planteamiento rival y que el gol visitante provocó un exceso de ansiedad en los blanquiazules.
Autocrítica en el vestuario blanquiazul
La derrota dejó un vestuario tocado en el Deportivo. El equipo era consciente de que el partido en Riazor representaba una oportunidad importante para acercarse a los puestos de privilegio de la clasificación.
Riki no escondió el malestar del grupo tras el encuentro.
“El vestuario está fastidiado porque sabíamos que era una buena oportunidad para meternos arriba”, explicó el centrocampista, que insistió en la necesidad de analizar lo ocurrido durante la semana para corregir errores antes del próximo compromiso liguero.
El sistema del Granada complicó el partido
Uno de los aspectos que más condicionó el desarrollo del encuentro fue el planteamiento táctico del conjunto dirigido por Pacheta. El Granada apostó por una estructura defensiva muy compacta, con una línea de cinco que dificultó la circulación ofensiva del Deportivo.
Riki reconoció que al equipo le faltó profundidad en la primera mitad y que el rival logró presionar en zonas donde se sentía cómodo.
El Deportivo intentó generar peligro acercándose al área rival, pero el equipo coruñés apenas consiguió amenazar con claridad la portería visitante durante los primeros 45 minutos.
El gol y la ansiedad
El encuentro cambió definitivamente tras el gol del Granada en la segunda parte. A partir de ese momento, el Deportivo se lanzó en busca del empate, pero el plan dejó de ser ordenado.
El propio Riki explicó que el equipo cayó en la precipitación.
“Nos pudo un poco la situación. Entramos en esa ansiedad por querer empatar rápido y eso nos hizo precipitarnos”, señaló el futbolista.
El resultado fue un equipo más acelerado que preciso, con ataques directos pero poco elaborados.
Más ganas que presión en A Coruña
El centrocampista también quiso rebajar la idea de que el Deportivo esté bloqueado por la presión del entorno.
Según explicó, el ambiente que rodea al club responde más a la ambición colectiva que a una presión negativa.
“La palabra no es presión. Es ganas de todo el mundo de estar arriba y ganar cada domingo”, comentó.
La afición blanquiazul, exigente pero fiel, mostró su frustración durante algunos momentos del partido tras ver a un Deportivo poco efectivo en ataque.
Pendientes de David Mella y mirando a Ceuta
Otro de los focos tras el encuentro fue el estado físico de David Mella, uno de los jugadores más determinantes del equipo esta temporada. El atacante sufrió un golpe durante el partido y su evolución será evaluada en los próximos días.
En el Deportivo confían en poder contar con él para el próximo desafío liguero frente a la AD Ceuta, un partido que puede resultar clave para recuperar sensaciones.
El mensaje dentro del vestuario es claro: pasar página rápido, corregir errores y volver a competir con la intensidad que ha llevado al equipo a mantenerse en la pelea por el ascenso.
Porque en una liga tan larga y exigente como la Segunda División, cada jornada es un examen… y el Deportivo quiere volver a aprobar cuanto antes.








