El Real Madrid atraviesa uno de los momentos más desconcertantes de la era Xabi Alonso. El equipo blanco, incapaz de dominar a rivales como Rayo, Elche o Girona, ha encendido todas las alarmas tras un nuevo tropiezo en Montilivi. Las críticas señalan directamente al técnico y a un vestuario donde figuras clave no rinden, mientras decisiones incomprensibles en los cambios avivan el debate. ¿Se ha quedado sin respuestas el entrenador al que nadie le temblaba el pulso en agosto?
Un centro del campo irreconocible: sin mando, sin ritmo, sin jerarquía
El problema ya no es puntual: es estructural. El Madrid no logra gobernar los partidos ni imponer su tempo ante equipos teóricamente inferiores. Lo vivido frente a Rayo Vallecano, Elche y ahora Girona es la constatación de un derrumbe en la sala de máquinas.
Fede Valverde, llamado a ser heredero natural del dorsal 8 y del liderazgo de Kroos, está firmando una temporada muy por debajo de lo esperado. El uruguayo, señalado por parte de la afición, no consigue ofrecer conducción, ni pausa, ni verticalidad. El equipo siente esa ausencia en cada transición.
Rodrygo, 30 partidos sin marcar: una sequía que empieza a ser insostenible
La falta de gol no es solo cuestión de mala suerte. Rodrygo atraviesa la peor racha de su carrera en el Madrid: treinta encuentros consecutivos sin ver puerta. En un equipo que genera mucho y concreta poco, el brasileño se ha convertido en símbolo de una delantera desconectada y sin confianza.
Mientras tanto, Bellingham, Vinícius y Mbappé siguen siendo intocables para Xabi Alonso, incluso cuando su rendimiento no ofrece garantías. Y eso abre un nuevo frente en el vestuario: ¿hay jerarquías inamovibles?
Los números de Montilivi: dominio estéril que desespera
El Madrid disparó 25 veces, solo 4 entre los tres palos. Puso 26 centros, de los cuales únicamente 3 encontraron rematador. El dato es demoledor y refleja un equipo que juega a impulsos, pero sin claridad.
Xabi Alonso lo resumió con frialdad: “Faltó puntería y fútbol ofensivo”. Pero las estadísticas van más allá de la puntería: hablan de una estructura que no funciona.
El misterio de los cambios: ¿por qué Gonzalo en el 90′ y Endrick ni aparece?
Si algo ha incendiado al madridismo son las decisiones del técnico. En un partido que pedía piernas, frescura y ruptura, Gonzalo salió en el minuto 90 y Endrick no disputó ni un solo minuto.
El Xabi Alonso de agosto —atrevido, valiente, sin miedo a sentar estrellas— parece haber desaparecido.
El de noviembre duda, recalcula y evita tocar a sus intocables, aunque el equipo se estrelle una y otra vez.
Conclusión: el Madrid pierde chispa y Xabi pierde autoridad
El problema no es un empate aislado: es la tendencia. Una plantilla multimillonaria que no domina, un técnico que ya no se atreve a mover el árbol y una afición que empieza a preguntarse si este proyecto necesita una sacudida inmediata.
El mes de noviembre deja al Madrid de rodillas futbolísticamente. Y diciembre será un examen sin red.