
El Celta de Vigo prolongó su momento dulce en Balaídos con una victoria de autoridad ante el Rayo Vallecan. El marcador fue contundente, pero el partido exigió colmillo, paciencia y eficacia quirúrgica en los instantes decisivos. Cuando el viento soplaba en contra, el conjunto de Claudio Giráldez golpeó. Y cuando el rival se volcó, los celestes castigaron los espacios.
Golpe psicológico antes del descanso
El duelo arrancó con fases alternas y un Rayo atrevido que discutió la posesión y la iniciativa. El Celta, sin dominar con continuidad, esperó su momento. Y lo encontró justo cuando más apretaban los madrileños. Una acción bien elaborada por la derecha acabó con Carreira irrumpiendo desde zona interior para definir con temple. Un tanto de esos que no solo suben al marcador: también pesan en la cabeza del rival.
Reinicio con castigo inmediato
La reanudación trajo un Rayo decidido a igualar, cargando el área y empujando con centros y segundas jugadas. Pero el fútbol, caprichoso, volvió a sonreír al Celta. Bryan Zaragoza, eléctrico y vertical, atacó el espacio, forzó un penalti tras su cambio de ritmo y asumió la responsabilidad desde los once metros. Gol y mazazo. Balaídos rugía; el partido, empezaba a romperse.
Roja, espacios y sentencia
Con el 2-0, el Rayo fue con todo. El Celta, inteligente, aguardó el error. La expulsión de Mendy tras revisión del VAR terminó de inclinar la balanza. A partir de ahí, el guion fue claro: repliegue, salida rápida y precisión. Javi Rueda culminó una transición de manual para el tercero, rubricando una noche redonda que incluso pudo dejar un marcador más amplio.
Un Celta que mira hacia arriba
Más allá del resultado, el equipo de Giráldez confirmó sensaciones: solidez emocional, acierto en momentos límite y una pegada que marca diferencias. Balaídos volvió a ser fortín y la clasificación empieza a sonreír. El Rayo, competitivo durante muchos minutos, se fue castigado por detalles. El Celta, en racha, no perdonó.
Claves del partido
- Eficacia en los momentos críticos.
- Transiciones letales con ventaja.
- Balaídos como aliado decisivo.








