
Ganar en medio del ruido
El Real Madrid sacó adelante un partido incómodo ante el Levante (2-0) en una noche marcada por los silbidos desde el primer minuto. El estreno liguero de Álvaro Arbeloa en el banquillo blanco no fue un paseo, pero sí un ejercicio de supervivencia competitiva en un Santiago Bernabéu con el termómetro emocional disparado.
Pitos, nervios y una primera parte espesa
El encuentro arrancó con un ambiente áspero. Cada intervención de Vinícius Júnior y Jude Bellingham fue acompañada por silbidos que evidenciaban el malestar de la grada tras una semana convulsa. Tampoco se libraron Federico Valverde ni Dean Huijsen, en un primer acto trabado, con dominio estéril y pocas ocasiones claras.
El Levante, sólido y bien plantado, supo jugar con la ansiedad blanca y llevó el choque a un terreno incómodo, donde el Madrid no encontraba continuidad ni ritmo.
Mbappé pone orden desde los once metros
Tras el descanso, el guion cambió. Kylian Mbappé asumió el liderazgo y provocó un penalti que él mismo convirtió con frialdad para romper el empate. El gol no solo abrió el marcador, también bajó decibelios en la grada y dio aire a un equipo que empezaba a soltarse.
Asencio remata la faena
Con el 1-0, el Madrid ganó confianza. Poco después, Raúl Asencio apareció con determinación en un saque de esquina para firmar el segundo de cabeza. Un tanto que cerró el partido y permitió gestionar el tramo final con mayor calma.
Tres puntos que mantienen la presión
Más allá del ruido y la pitada inicial, el Real Madrid cumplió. La victoria le permite seguir de cerca al FC Barcelona en la lucha por el liderato. No fue una noche plácida, pero sí una demostración de que, incluso entre silbidos, este equipo sabe ganar.








