
El campeón no se dejó llevar por el ruido. El FC Barcelona superó una eliminatoria incómoda ante el Racing de Santander y selló su billete a cuartos de final de la Copa del Rey con un 0-2 que se explicó desde la paciencia y la pegada. Ferran Torres rompió el cerrojo y Lamine Yamal puso el candado en el último suspiro.
Un primer acto espeso, con el Sardinero apretando
El guion arrancó con el Racing bien plantado, líneas juntas y ayudas constantes, obligando al Barça a mover el balón sin profundidad. Los locales amagaron en transiciones y el ambiente empujó, pero el plan defensivo culé evitó sustos mayores. Dominio territorial azulgrana, sí; ocasiones claras, pocas.
El golpe de Ferran abre la lata
Tras el descanso, el encuentro empezó a inclinarse. El equipo de Hansi Flick afinó los automatismos y encontró premio pasada la hora de juego: Ferran Torres atacó el espacio, sorteó al guardameta y definió con frialdad para derribar el muro cántabro. El 0-1 obligó al Racing a estirarse.
El momento que pudo cambiarlo todo
Con ventaja mínima y el cronómetro avanzando, el Racing tuvo la igualada en un mano a mano que exigió reflejos felinos al portero azulgrana. La acción levantó a la grada y dejó la sensación de “ahora o nunca”. No fue.
Lamine Yamal, sentencia de estrella
Con los espacios abiertos y las piernas pesadas, apareció el talento diferencial. En el tiempo añadido, Lamine Yamal cazó una asistencia rasa y definió con temple para cerrar la eliminatoria. Gol de madurez para un futbolista que decide incluso cuando el partido se empantana.
Rotaciones, respuestas y mensaje
El Barça administró esfuerzos y encontró soluciones desde el banquillo sin perder el control emocional. No fue una exhibición, pero sí una demostración de competitividad: saber sufrir, golpear cuando toca y marcharse con el trabajo hecho. En un día en el que otros gigantes tropezaron, el campeón cumplió.
Resultado final: Racing de Santander 0 – FC Barcelona 2
Goles: Ferran Torres (66’), Lamine Yamal (90+5’)
Sede: El Sardinero
El Barça ya está en cuartos. La Copa no espera, y los que quieren levantarla saben que hay noches que se ganan con paciencia… y con colmillo.








