El Celta tiene el balón, pero todavía hace poco daño. Después de cinco partidos suma tres puntos, 32 disparos y apenas dos goles, y Claudio Giráldez ya ha marcado la prioridad de la semana antes de recibir al Málaga: finalizar más jugadas y atacar con mayor verticalidad.
Treinta y dos disparos, dos goles
El problema está en los últimos metros. Los celestes han firmado 32 remates en cinco encuentros y solo han encontrado la portería rival dos veces, un desajuste que convierte el dominio en un consuelo pequeño.
Giráldez lo reconoció tras el 1-1 ante el Getafe: al equipo le cuesta encontrar situaciones de tiro y necesita ser más atrevido y más vertical cuando llega a campo contrario. El mensaje es claro: mandar en el juego ya no basta.
El Coliseum dejó otro examen suspendido
En Getafe, Carl Starfelt empató en el minuto 57 tras un córner servido por Hugo González. Diez minutos después, Zaid Romero vio la doble amarilla y dejó a los locales con diez.
Ahí estaba el escenario perfecto. El Celta dispuso de más de veinte minutos en superioridad numérica y no consiguió el 1-2, y el propio técnico fue tajante al valorarlo: su equipo atacó ese tramo “sin cerebro” y no aprovechó la ventaja. No es un drama, pero tampoco un simple accidente.
El Málaga llega con el mismo mal
El rival del domingo comparte diagnóstico. El Málaga suma dos puntos, 29 disparos y un solo gol en cuatro jornadas, así que entre ambos equipos apenas han marcado tres tantos en este arranque de Liga.
El Celta-Málaga se jugará el domingo 13 de septiembre a las 14:00 en Balaídos. El reto celeste está claro: tener más balón que el rival ya no vale como argumento, y Giráldez quiere que esa posesión termine muchas más veces en el área y en remate.









