El Deportivo ha preguntado por Borja Sainz. Sobre el papel, todo suena bien: extremo con proyección, 25 años, encaje perfecto para el proyecto que vuelve a Primera. El problema, como casi siempre, aparece en la letra pequeña.
El Porto pagó 13,3 millones fijos por él hace apenas un año, con otros dos en variables y 600.000 euros más en intermediación. Suma total: 15,3 millones invertidos en junio de 2025. El Norwich, además, se guarda un 20% de una futura venta. Y el contrato llega hasta junio de 2030, con una cláusula de 100 millones que deja claro quién manda en esta negociación.
22 millones de valoración, ninguna rebaja
La valoración de mercado de Borja Sainz es de 22 millones de euros. No es un precio puesto por el Porto, pero marca el terreno de juego. Y el terreno es duro.
Ni siquiera acercarse a los 15 millones sería un paseo para el Dépor. Llegar a los 22 supondría igualar todo lo gastado este verano en un solo futbolista. El mensaje es claro: sin fórmulas creativas, este sueño no despega.
El Dépor ya se ha gastado 21,5 millones
Ahí está el otro lado de la balanza. Los blanquiazules han invertido 21,5 millones en seis refuerzos para el regreso a Primera: Teun Gijselhart, Leo Román, Bright Ede, Lorenzo Amatucci, Jonathan Asp Jensen y Aubameyang. Leo Román llegó, de hecho, ejecutando su cláusula de rescisión.
Pagar ahora cerca de 20 millones por un solo extremo sería casi duplicar ese esfuerzo. Y no hablamos solo del traspaso: el sueldo de Borja Sainz también tendría que caber en la estructura salarial del club. Ilusiona, sí, pero las cuentas no dan tregua.
La cesión, la vía menos dolorosa
Queda la fórmula del alivio: una cesión con opción u obligación de compra. Aplazaría el golpe económico, aunque el Porto no va a soltar a su inversión de 2025 sin blindarse. Repartir el pago en varios ejercicios es otra opción sobre el papel, pero el coste total seguiría intacto.
La venta de Luis Chacón al Valladolid abre algo de margen. No mucho. La dirección deportiva de Fernando Soriano necesita guardar recursos para el resto de la plantilla, y volcarlo todo en un solo nombre dejaría cojas otras posiciones antes del cierre del mercado.
El sueño tiene nombre. También tiene precio. Y antes de ver a Borja Sainz pisando Riazor, el Deportivo tiene que resolver una operación capaz de igualar casi todo lo que ya ha invertido este verano.








