Once faltas en cuatro partidos
Williot Swedberg lleva cuatro partidos de Liga y ya carga con once faltas a la espalda, un dato que pone nombre propio a algo que empieza a repetirse en Balaídos. Con 218 minutos sobre el césped, la cuenta sale a casi una infracción cada veinte minutos. Y no hay ninguna tarde señalada detrás de la cifra: dos faltas ante el Valencia, tres frente a Osasuna, tres más contra el Athletic Club y otras tres ante la Real Sociedad. Contra el Getafe, ni siquiera llegó a pisar el césped.
Titular en tres de sus cuatro apariciones, el sueco todavía no ha firmado ni un gol ni una asistencia. Su balance ofensivo se reduce a dos disparos, ambos entre los tres palos. Provoca, incomoda, atrae la falta… pero el balón, de momento, no termina dentro. Como referencia, Vinícius Júnior acumula diecisiete faltas recibidas con el Real Madrid, aunque en 353 minutos; Swedberg firma once en bastante menos tiempo, a una media de 2,75 por partido.
El dato individual retrata al Celta
Lo de Swedberg no es un caso aislado: es el resumen en pequeño de lo que le pasa a los celestes. Los rivales han cometido 71 faltas sobre jugadores del Celta en los primeros cinco partidos, una media de 14,2 por encuentro, la cifra más alta de toda LaLiga, por delante del Sevilla, con 60, y del Racing de Santander, con 58.
Sobre el papel, el dato ilusiona; el problema es que no se traduce en nada. El equipo de Claudio Giráldez suma dos goles, tres empates y dos derrotas, y con tres puntos de quince posibles todavía busca su primera victoria del curso. Provocar faltas está bien. Convertirlas en algo, de momento, no llega.
Giráldez mira más allá de las faltas
El propio entrenador ha puesto el foco en otro sitio: en lo que ocurre cuando el Celta llega arriba con opciones de hacer daño. Tras el 0-0 contra la Real Sociedad, Giráldez reconoció que el equipo tenía "problemas en la toma de decisión en la última acción". Cuatro días después, tras el 1-1 frente al Getafe, fue todavía más duro con el tramo final del partido.
El Celta jugó con superioridad numérica desde el minuto 67 por la segunda amarilla a Zaid Romero y aun así no consiguió el 1-2. Giráldez resumió esa fase asegurando que su equipo había atacado "sin cerebro y sin acierto técnico". No es un drama todavía, pero tampoco un simple accidente: cuando el rival llega tarde y es sancionado hay ventaja, sí, pero esa ventaja sigue sin convertirse en llegadas ni en goles.
Swedberg, termómetro antes del Málaga
Por eso los números del sueco funcionan como termómetro del momento celeste: once faltas en 218 minutos hablan de su capacidad para incomodar al rival, y el cero en goles y asistencias habla de cuánto margen queda todavía.
La prueba llega este domingo 13 de septiembre a las 14:00 horas, con el Celta recibiendo al Málaga en Abanca Balaídos. Los vigueses afrontan la cita con tres puntos tras cinco jornadas; el Málaga, también sin ganar, suma dos tras cuatro. El mensaje es claro: para el Celta es otra oportunidad de estrenar el casillero de victorias, y para Swedberg, de convertir una estadística curiosa en algo que de verdad pese cerca de la portería rival.









