La operación salida condiciona la planificación
El Celta comenzó el mercado con rapidez mediante las incorporaciones de Aleix Febas y Javi Galán, pero la planificación de Marco Garcés ha entrado en una fase más compleja. Antes de acometer nuevos fichajes, la dirección deportiva necesita encontrar acomodo a varios jugadores que no ocupan un lugar prioritario en los planes de Claudio Giráldez.
La participación del equipo en competiciones europeas obliga a disponer de una plantilla amplia, aunque también exige equilibrar el número de futbolistas y el coste salarial. Las salidas se han convertido así en el asunto central de estas semanas.
Iván Villar, Manu Fernández, Manu Sánchez y Carlos Dotor aparecen entre los jugadores cuyo futuro debe resolverse. Los casos de los dos últimos estarían más avanzados, pero todavía quedan operaciones especialmente difíciles.
Unai Núñez y Carles Pérez obligan a cambiar el plan
El Celta esperaba obtener algún ingreso por Unai Núñez y Carles Pérez. Sin embargo, la falta de propuestas firmes habría llevado al club a reconsiderar su estrategia.
Unai Núñez mantiene contrato con la entidad celeste hasta junio de 2029, por lo que su situación tiene un impacto prolongado en la planificación. Carles Pérez, en cambio, afronta el último año de su vinculación contractual.
Las diferentes duraciones de sus contratos obligan al Celta a estudiar soluciones específicas. En ambos casos comienza a cobrar fuerza otra cesión, aunque esta fórmula podría exigir que la entidad viguesa asumiera parte de sus salarios.
Este escenario se aleja del propósito inicial de generar ingresos mediante sus traspasos. También retrasaría una solución definitiva, especialmente en el caso de Unai Núñez, cuyo contrato todavía se extiende durante varias temporadas.
Un problema deportivo y económico
La ausencia de compradores provoca una doble dificultad. Por un lado, Claudio Giráldez continúa trabajando con jugadores que no parecen tener sitio claro en su próximo proyecto. Por otro, sus fichas limitan el margen disponible para completar la plantilla.
Marco Garcés necesita reducir ese coste antes de afrontar la siguiente fase del mercado. El Celta todavía debe reforzar varias posiciones para responder a las exigencias de una temporada con competición europea, pero cada incorporación dependerá también de las salidas que consiga cerrar.
La dirección deportiva deberá decidir si espera la aparición de ofertas más favorables o acepta operaciones menos rentables para liberar espacio cuanto antes.
Ilaix Moriba, la posible gran venta
La planificación también contempla la posibilidad de realizar una venta importante. Ilaix Moriba es uno de los futbolistas con mayor capacidad para generar una cantidad relevante, aunque por el momento las propuestas conocidas no alcanzarían las pretensiones económicas del Celta.
Su salida permitiría ampliar considerablemente el margen de actuación de Marco Garcés. No obstante, el club no pretende desprenderse del centrocampista por debajo de la valoración establecida.
El Celta afronta así varias negociaciones conectadas entre sí. Primero necesita resolver los casos de los descartes y conocer si podrá obtener una venta importante. Solo entonces tendrá una imagen más precisa de los recursos disponibles para completar el equipo.
Un mercado todavía con mucho recorrido
La plantilla celeste está lejos de quedar cerrada. Las próximas semanas estarán marcadas por las negociaciones para encontrar destino a los jugadores sin espacio y por la decisión que adopte el club ante las posibles ofertas por sus activos más valiosos.
Garcés mantiene abiertas distintas alternativas, pero la operación salida determinará la velocidad y la ambición de los siguientes movimientos. El Celta necesita desbloquear varias situaciones antes de volver a concentrarse plenamente en los fichajes.






